Ciencia bruja

¿Quién puede odiar tanto a un inocente caballito?

Algunos creen que los caballos entrenados por sus dueños para exhibiciones son los más mimados y mejor cuidados del mundo. Sin duda así debería ser, pero un video que acaba de difundir The Humane Society of the United States tira por tierra esa idea. Una investigación encubierta reveló que los caballos de una granja de Tennessee, EE.UU., son sometidos a dolorosas prácticas para obligarles a exagerar su marcha, el "paso alto" conocido como "Big Lick", que busca obtener una ventaja competitiva en los espectáculos con equinos.

Advertencia: Este material tiene crudas escenas de violencia.

Según los denunciantes, el "Big Lick" se consigue por medio de una serie de prácticas "crueles e inhumanas", que incluyen golpes con palos y un proceso ilegal conocido como "soring", que consiste en inyectar químicos irritantes en las patas de los animales.

El video liberado ahora por la Sociedad Protectora de Animales fue filmado en 2011, y muestra al entrenador de Jackie L. McConnell, de los Establos Whitter, con sede en Memphis, Tennessee, cómo somete a los caballos a estas tortuosas prácticas, prohibidas hace 40 años en los EE.UU.

NO Big LickNO Big Lick

McConnell esgrime un bastón de madera, con el que azota brutalmente a un caballo. En la misma granja, dos ayudantes aplican picanas eléctricas en las patas a los equinos. Antes de la exhibición trabajan con productos químicos cáusticos, cadenas y otros elementos irritantes en los tobillos del caballo para obligarlos a levantar sus patas delanteras, algo que hacen para aliviar el dolor

Una de las primeras reacciones que causó la difusión del video, filmado a lo largo de siete semanas por un infiltrado, fue el inmediato retiro del auspicio de firmas como Pepsicola y el repudio de la Asociación de Criadores de Caballos de Tennessee.

McConnell, acusado de violar la Ley de Protección del Caballo, es un entrenador famoso en los EE.UU. Podría declararse culpable sin más, y tal vez eso sucederá, a efectos de atenuar una prácticamente inevitable condena de cinco años de prisión.

Ahora bien, los investigadores detectaron que desde hace tiempo McConnell y los suyos organizaban sus espectáculos recurriendo a estos procedimientos. ¿Cómo es posible que hayan estado eludiendo a Inspectores y oficiales de Justicia?

Por un lado, los granjeros usaban agentes anestésicos para enmascarar temporiamente la reacción del caballo al dolor. Así sobrellevaban las inspecciones oficiales durante los shows. Por el otro, una auditoría federal halló que, a lo largo de 2010, los inspectores sólo habían asistido al 6 % de los 400 espectáculos ecuestres celebrados en un año, explicó Keith Dane, director del área equina de la Sociedad Protectora de Animales de la Humane Society de EE.UU.

Los conocimientos técnicos que poseían los bandidos para perpetrar su crímen les permitió una larga temporada de impunidad, y las estadísticas también les jugaron a favor. Pero, una vez más, se demuestra que, tarde o temprano, el Mal paga.

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