Ciencia bruja

Historias reales de Hombres de Negro

Identikit de Bender de un MIB (1953)Identikit de Bender de un MIB (1953)

El evanescente asunto de los Hombres de Negro (más conocidos por su sigla inglesa, MIB, por Men in Black) acompaña a la historia de platos voladores desde mediados de los años 50, una década después del inicio de la controversia. ¿Cuál era la misión de estos misteriosos personajes, antes de convertirse en el ícono de la factoría Spielberg-Soderbergh? Pues amedrentar testigos y amenazar ufólogos, a quienes intentaban silenciar por las buenas o por las malas. Hay que decir ya mismo que, en los casos más famosos, fracasaron en redondo. Y si bien no es posible decir nada sobre los testigos que nunca informaron sus experiencias, o los ufólogos que nunca dieron a conocer sus investigaciones, circulan incontables anécdotas sobre su presencia cerca de sitios de supuestos avistamientos de ovnis o su actividad cuasi mafiosa, "apretando" a quienes han intentado desentrañar el enigma y salieron escaldados. Siempre, claro, según la versión de "los que cuentan la historia", que son algunos de los presuntos damnificados.

Trailer de MIB 3

De acuerdo con el mito, los MIBs usan trajes oscuros, calzados negros y se dejan caer en grupos de tres en automóviles tipo Cadillac. Todo lo que llevan puesto, desde la indumentaria hasta el coche, son cosas "anticuadas a estrenar". Su tez era cetrina, sus cabellos cortos y su voz monocorde, aunque estos tips no se cumplieran en todos los casos. Hoy se podría decir que lo más parecido a estos personajes, dispuestos a todo para "ocultar la verdad" (o torcerla según el capricho del Poder), sería el Comando de Operaciones Especiales (Socom, por sus siglas en inglés), un grupo paramilitar dependiente del Departamento de Defensa de los EE.UU. dedicado a combatir al terrorismo en todo el mundo. En los 60, en cambio, representaban a algo así como espías galácticos.

Del estereotipo MIB han abrevado historietistas, novelistas y directores de cine para crear

MIB en The X-FilesMIB en The X-Files

sagas como la que acaba de estrenar su tercer capítulo donde, acaso para ponerse a tono con el fervor apocalíptico del presente, el Agente J (Will Smith) viaja al pasado para detener la destrucción del mundo. Otros "bolos" de los Hombres de Negro en la cultura de masas se manifestaron en las series "The X-Files" (Chris Carter) (particularmente el extraordinario episodio José Chung del Espacio Exterior), "Fringe" (J.J. Abrams), en filmes como "Platillos volantes" (Óscar Aibar). Su ropa ha inspirado a los sastres de figuras malignas como Los vigilantes en "Dark City", al Agente Smith y sus clones en la saga de "The Matrix" y hasta a los conductores del programa "CQC".

En los primeros relatos, originados en los EE.UU., los "verdaderos MIB" han dicho ser parte de la C.I.A. o de la Fuerza Aérea, y llegaron a presentar credenciales que parecían verídicas. Algunos investigadores de informes sobre ovnis juraron haber sido abordados personalmente por estos individuos, haber recibido sus llamadas o haber sido amenazados. Tampoco han faltado ufólogos que relacionaron la muerte, desaparición o accidente de ciertos colegas con la súbita manifestación de un MIB en sus vidas. Hubo un tiempo en que, cuando un ufólogo moría, su muerte podía ser un crimen a cuenta de estos siniestros emisarios del silencio, a menos que alguien demostrase lo contrario (en un grandioso ejemplo de "prueba diabólica", o inversión de la carga de la prueba).

Si algún ufólogo aseguraba que había caído dentro del campo visual de los MIBs, uno de los diagnósticos con más consenso era la paranoia. Pero el ufólogo consciente de su papel heroico también sentía orgullo: que los Hombres de Negro te buscaran, aunque fuese para amenazarte, era un privilegio. Ratificaba que estaba en el camino correcto.

VIENEN DEL PLANETA KAZIK

Todas las conjeturas alrededor de su identidad (fuerzas de seguridad, E.T. infiltrados, terrícolas a su servicio, etc.) parecen parte de una novela conspirativa. Pero estos relatos no han sido creados en plan de ficción; al contrario, sus protagonistas tienen nombre y apellido, domicilio real y hasta una ficha con número de expediente en la Fuerza Aérea. Esto se advirtió en la década del 60, "justo cuando el Agente 007, James Bond, combatía contra su odiada SMERSH en los cines de toda América", recuerda el antropólogo Peter M. Rojcewicz.

En 1º de marzo de 1967, el general de la USAF Hewitt T. Weless distribuyó entre los

Carta de Hewitt Wheless 1 march 1967Carta de Hewitt Wheless 1 march 1967

oficiales de todas las bases aéreas una circular donde les pedía que notificaran sobre eventuales agentes militares que levantaran testimonios sobre ovnis en nombre del arma.

El primer caso documentado fue narrado por el ufólogo Albert K. Bender, quien allá por 1953 proclamó haber resuelto el "el origen y el fin último de las visitas extraterrestres". Divulgó el secreto en su revista, Space Review: "El misterio de los platillos volantes ya no es un misterio. Se conoce su origen, pero la información ha sido retenida por órdenes procedentes de instancias superiores... Aconsejamos a todos los que están comprometidos en trabajos relacionados con los platillos que, por favor, sean muy cautos", cita Robert Sheaffer en su magnífico "Veredicto Ovni" (1981). Otro autor, Gray Barker, reveló en su libro "They Knew Too Much About Flying Saucers" ("Sabían Demasiado sobre los Platillos Voladores", 1956), que Bender había cancelado la publicación de la revista tras haber sido visitado por tres Hombres de Negro.

Sabian demasiado (1953)Sabian demasiado (1953)

Hubo que esperar seis años para que Bender, en el libro "Flying Saucers and the Three Men" ("Los Platillos Voladores y los Tres Hombres") contara "la verdadera historia". Según el escritor, hizo un "viaje astral" hacia una base de los platillos en el Polo Sur, donde conoció a los monstruosos ocupantes de los ovnis, procedentes del planeta Kazik. Por desgracia para Bender, no le creyeron ni sus familiares cercanos. Aunque siempre surge la coartada de la conspiración. David Tansley, en "Mensajeros de la luz" (1979), afirmó que el libro de Bender "parecía una tapadera de lo que había ocurrido en realidad". Es decir, él mentía. Pero para ocultar una realidad aún más asombrosa.

El escritor neoyorkino John Keel también trajo a cuento la omnipresencia de los MIB en una fantástica crónica titulada "The Mothman Prophecies ("Las Profecías del Hombre Polilla"). "Yo sospecharía que cualquier persona que se acerque a la respuesta es hombre muerto. Va a cruzar la calle y un camión le va a pasar por encima", dijo Keel al autor de estas líneas, en 1986.

CUATRO OSCURAS HISTORIAS LATINOAMERICANAS

En el folklore ufológico latinoamericano no abundan relatos protagonizados por Hombres de Negro. Tres de ellos, especialmente notables, sucedieron a fines de 1960.

* Una de ellas fue el drama que vivió el grupo ufológico CORBE (Comisión

Boletin CORBEBoletin CORBE

Rastreadora de Bases Extraterrestres) de la localidad de Bahía Blanca, cuando persiguieron a dos de estas criaturas a la salida de una conferencia. Hasta que uno de los integrantes del grupo, Daniel Dimieri, se preguntó: "Si eran Hombres de Negro ¿para qué se iban a molestar en concurrir a una simple charla sobre ovnis? ¿Nuestra conferencia valía el riesgo a que fueran descubiertos?".

* Más extraña fue la experiencia del ufólogo catalán Luis Anglada Font y su hija, Montserrat Anglada, quienes conversaron con un extraño personaje que le aconsejó "no seguir investigando" tras elogiar su libro "La realidad de los OVNI a través de los siglos" (Kier, 1979). Anglada Font, ex piloto de la Real Air Force durante la Segunda Guerra Mundial, se quedó helado cuando este señor, vestido de negro y aspecto cadavérico, le recordó que valorase a su familia, a pesar de lo cual sufrió un accidente cerebrovascular que su hija relacionó con los hombres de negro. Antes de entrar en el bar de Retiro donde charlaron, un coche casi se lo lleva puesto. "Dio un salto terrible, como si hubiese tenido un ojo atrás… Hizo ¡pim! Y pegó un saltito así, como un conejito".

* Otro capítulo esotérico en la historia contemporánea de los MIBs la cuenta el comandante de una aerolínea comercial y ufólogo Bruce Cathie, quien denunció la presencia de unas "misteriosas antenas" que para él estaban asociadas con apariciones de ovnis. Nadie se interesó en sus declaraciones hasta que anunció que, durante una visita a Nueva Zelanda, fue abordado por tres tipos de negro, que quisieron apoderarse de sus fotos de las antenas anónimas. Esta historia, en realidad una anécdota sin referencias creíbles, la cuenta Fabio Zerpa en el libro que dedicó a los Hombres de Negro. Ahí Zerpa dice que emuló a Cathie y descubrió a estas raras antenas en las ciudades de Bahía Blanca, Mar del Plata y en las localidades de Martínez y San Isidro.

* El 3 de mayo de 1975, el aviador mexicano Carlos Antonio de los Santos Montiel vio desde una Piper tres objetos circulares que tomaron control de la avioneta. Desde entonces, su familia recibió a muchos interesados en entrevistarle, entre ellos a tres hombres. Uno de ellos tenía un triángulo en la frente. Quedaron en volver. Cuando le contaron a un ufólogo el detalle, a este todo le pareció sospechoso. "¿Y si fueran MIB?", se dijo en voz alta. Pidió a la familia que le permitiera esconderse en la casa y, cuando entraran, apuntarles con una radio para tratar de detectar interferencias. Digamos que aquel día, cuando apuntó con la portatil, esta comenzó a emitir estática. El azar pudo haber consagrado el misterio. Pero aquel ufólogo que se creía capaz de identificar MIBs creció y se hizo escéptico. Luis Ruiz Noguez, autor del blog Marcianitos verdes, averiguó que los tres sujetos habían sido ufólogos como él. El hallazgo no llegó al protagonista del caso, quien siguió sumando encuentros con los MIBs a quienes quisieran escucharle.

En los años 60 no existían las vías rápidas de propagación viral que hoy proporcionan las redes sociales. Pero sí había comunidades de entusiastas encargadas de vigilar la ortodoxia del dogma del buen extraterrestre. El MIB representaba al enemigo que conservaba el statu quo e impedía el florecimiento de la contracultura de creyentes en los extraterrestres salvíficos.

Estas figuras que encarnan el lado oscuro del platillismo fueron desvaneciéndose a medida que las nuevas generaciones empezaron a indagar con mayor rigurosidad. Quienes creen en su existencia han comprado la teología de los supremos sacerdotes del dogma alienígena.

Mezcla de drama psicológico, thriller de esoterismo negro y conspiracionismo equisófilo, no hay ufólogo que se precie que no sea capaz de desgranar alguna maravillosa historia de Hombres de Negro en su acervo. El peor enemigo para que afloren es el miedo al ridículo. Pero en una época, cuando los MIB eran creíbles, fueron el par diabólico perfecto para un mito que, si sólo tuviéramos benévolos hermanitos del espacio, hubiese estado condenado a una muerte prematura. Probablemente, por aburrimiento.

Alejandro Agostinelli es periodista y editor del blog Factor 302.4
@AleAgostinelli

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