Ciencia bruja

El profeta del 2012 se fue justo antes de “el fin de los tiempos”

José ArgüellesJose ArguellesEl mexicano-norteamericano José Argüelles predijo el fin del mundo para el 21 de diciembre de 2012. Hace pocos días falleció. "Y ahora, ¿quién cerrará el fin del ciclo planetario?", se deben estar preguntando los seguidores del profeta. El gran promotor del Calendario Maya trascendió el plano físico, una manera esotérica de decir que falleció, con el agravante de que suspiró por última vez a 20 meses de la fecha en que había visualizado un irreversible final de los tiempos. ¿Qué significa ahora su muerte? ¿Su desaparición trastoca el mapa del Armagedón?

Cada tanto, el Apocalipsis se pone de moda. Máxime cuando una catástrofe, natural, artificial, o una combinación de ambas, como la que acaba de azotar Japón, mata a miles de personas. Estas tragedias disparan ataques que van de la "mieditis" al pánico, que hoy reacciona en cadena gracias a las nuevas tecnologías de la información. Este clima de desamparo es tamizado por personajes que operan como traductores de las tensiones sociales, llámense ecologistas, políticos o gurúes. Sus interpretaciones sobre estos hechos —que hacen en arreglo a sus ideas, doctrinas o intereses— pueden aquietar o agitar las procelosas mareas humanas que los siguen en una u otra dirección.

Primero organizador de eventos multiculturales, luego investido en visionario y profeta, Argüelles fue por décadas una de las más influyentes voces de la New Age. Dio más conferencias y escribió más libros que entrevistas, que sólo aceptaba si podía hablar sin ser interrumpido. Lo más curioso, si nos detenemos a escucharlo, es que su relato (indigerible para los científicos especializados en el tema) tampoco es fácil de seguir por los legos. Tuvo éxito siendo oscuro, manejando un discurso cerrado, solo para adeptos: habla de "portales de activación galáctica", "fases intensificadas de aceleración de la transformación del plano material de consciencia", "incremento de excitación de una pulsación de la onda de densidad espiral galáctica", etc.

Argüelles no fue un predicador del montón. En eso pudo ayudar su Ph.D. en Historia del Arte en la Universidad de Chicago, Estados Unidos, y la persistencia con que avanzó en su búsqueda, su afán por encontrar un sentido a su pasión por las matemáticas, el arte y las claves religiosas de la cultura Maya. También es una figura emblemática entre quienes le han buscado la vuelta, un sentido místico al mundo y a sus calamidades.

INDÍGENAS ALIENÍGENAS

Para Argüelles, la civilización maya vino de las Pléyades, Arcturus, Sirio y, si lo apuraban, también de otras dimensiones. Estos viajeros interestelares que, pese a cruzar el universo, grabaron sus mensajes esculpiendo piedras, conocieron al dedillo la historia del planeta y a su calendario.

Un poco por haber aprendido a decodificar sus jeroglíficos y otro poco gracias a sus visiones, "el doctor Argüelles", como lo llamaba su gente, supo que nuestro planeta fue cruzado por un rayo galáctico que la Tierra y el Sol han atravesado en el curso de los últimos 5.000 años. El 21 de diciembre de 2012, ha proclamado el profeta, el planeta sale de ese corredor y las "turbulencias galácticas" alcanzarán su punto culminante. Argüelles publicó estas ideas en su best seller subterráneo El Factor Maya (1987). Antes había llegado a hablar de la destrucción del planeta al estilo Roland Emmerich en el filem 2012. Pero desde aquel libro abandonó (al menos públicamente) el tono catastrofista y vaticinó que "estamos al borde de un cambio de ciclo". Llamó entonces para trabajar en un mundo que ponga fin a desgracias humanas tan complejas de erradicar como la avaricia, la beligerancia o el materialismo.

Así las cosas, Argüelles diseñó su Calendario de las 13 Lunas e invitó a la humanidad al fin del mundo. Desde el pasado 23 de marzo, ya no será el anfitrión de la fiesta. Su muerte le permitió eludir la cita que había fijado con sus seguidores, quienes, de todas maneras, esperan el cumplimiento de sus profecías, según las cuales la Tierra tambaleará. ¿Sobrevivirán los más hippies? No se sabe, pero para esos días anunció cortes eléctricos, cimbronazos telúricos y algodón para taparse los oídos por los alaridos de histeria. Igual Argüelles dice que no hay nada que temer. Simplemente, "el planeta se alineará con el centro de la galaxia y una nueva frecuencia vibratoria nos llevará a una dimensión superior" y la humanidad dará un "salto de conciencia".

A medida que la fecha se acerque haremos bien en imaginar a los seguidores de Argüelles en pleno viaje introspectivo, refugiados en campos alejados de los centros urbanos donde meditarán, cosecharán legumbres o sincronizarán sus mentes con otras para preservar lo que se pueda o lo que valga la pena ser salvado.

Después de casi dos décadas de fogonear el culto a su personalidad, los activistas del movimiento 2012 tenían todo listo para que la figura de Argüelles fuese la gran protagonista de esas jornadas. Pero, entre tantas videncias ambiciosas, ninguna previó la catástrofe personal que supone la desaparición física del profeta. Con su muerte, a los 72 años, Argüelles le hizo la gambeta a sus propios presagios.

¿Y ahora qué se viene?

DE STAR TREK A CHICHEN ITZÁ

Spock y KirkEs irónico, pero por los días en que Argüelles falleció celebraban sus 80 años dos iconos del pop galáctico: William Shatner (para sus amigos capitán Kirk) y Leonard Nimoy (sí, el Sr. Spock). El paralelismo con la carrera de sendos exponentes del humanismo galáctico racionalista que encarnó Star Trek para varias generaciones contrasta con el misticismo, también galáctico, de Argüelles. No porque éste tuviera alguna culpa de morirse antes que ellos y del fin del mundo, sino porque sus visiones milenaristas, empapadas por el mismo espíritu de época, pegaron un salto a la religión usando como trampolín el estudio esotérico de la naturaleza del espacio y el tiempo. Argüelles descubrió en las culturas indígenas afinidades con presuntos orígenes cósmicos de la humanidad: el sueño de cruzar fronteras del universo santificando sustancias alucinógenas, la búsqueda de hermanos alienígenas casi divinizados, o por lo menos capaces de redimirnos de nuestros pecados, una narración del porvenir influenciada por mezclas religiosas (como el I-Ching, el Corán, la Biblia y las creencias mayas) y ocultistas (como el contactismo ufológico que viene de la tradición espiritista-cristiana), hicieron de Argüelles un personaje ineludible para entender la metamorfosis que sufrió la religiosidad humana a fines del siglo XX.

¿QUIÉN FUE ARGÜELLES?

Valum Votan "El doctor" nació el 24 de enero de 1939 en Rochester, Minnesota, aunque vivió sus primeros cinco años en México. Fue profesor de Historia del Arte, alcohólico, artista visionario, hippie, usuario de LSD (una adicción que, según sus críticos, persistió en sus años de iluminado), tuvo tres matrimonios y cinco hijos. En todas sus biografías es evidente que siempre consideró el arte una herramienta para transformar las conciencias. Llegó a exponer sus trabajos en murales de la Universidad de California y en el Evergreen State Collage. Fue fundador de la red Planet Art Network, activa en más de 90 países, y de la Fundación para la Ley del Tiempo con sede en Oregon, Estados Unidos, adonde había viajado desde Australia (donde residía) el día de su muerte.

En 1987, Argüelles demostró que tenía pasta de líder cuando encabezó una movida que llamó Convergencia Armónica Internacional. Para convocar aquel evento dijo que necesitaba a unas 144 mil personas meditando por la paz en sitios sagrados de todo el mundo. Así se largó la cuenta regresiva. Esa cifra de "144 mil elegidos", originada en el Libro de las Revelaciones de la Biblia, entronca con la fe de quienes serán rescatados el Día Final. Para él, esa es la mínima cantidad de seres humanos que hacen falta para "crear la retícula energética que suba de frecuencia al planeta". Si esas tareas armonizadoras no cuajan, entonces todo se pone de castaño a oscuro en la Tierra. Sería raro que en nuestro planeta las cosas tiendan a mejorar, y tal vez aquí encontramos una de las causas por las cuales la popularidad de Argüelles no hizo más que crecer.

Tumba del principe Pacal en PalenqueA comienzos de los noventa confió —primero a sus discípulos y más tarde a quien lo quisiera escuchar— que en la presente encarnación su nombre místico era Valum Votán. La confesión —como cuenta Laura Castellanos en la revista Gatopardo— le costó críticas y deserciones. Pero él dijo que en una experiencia de iluminación se le reveló que su esencia era parte del linaje de Quetzalcóatl, Kukulkán y de otros héroes indígenas que tuvieron hermanos gemelos (como era su caso). Fusionando sus creencias alienígenas con las precolombinas, declaró ser la reencarnación de Pacal, el príncipe maya representado en la cripta funeraria del Templo de las Inscripciones, en Palenque, Estado de Chiapas, México, que al mismo tiempo es símbolo de las paleovisitas extraterrestres o la llamada Teoría de los Antiguos Astronautas impulsada por escritores como Erich vön Däniken, para quien el monarca indígena era un astronauta extraterrestre.

En los últimos tiempos, Argüelles insistió en tener más fe en el hombre que en los extraterrestres, aunque hasta no hace tanto hubiese participado en grupos contactistas que anunciaban el inminente desembarco y rescate de naves de otros mundos, como cuando formó la Organización Activación Planetaria junto a Sheldan Nidle (con quien escribió el Manual del Humano Galáctico, 1998).

telektononDesde la Fundación para la Ley del Tiempo propuso la llamada "telepatía interplanetaria" o Telektonon, una suerte de tecnología religiosa de "armonización galáctica" o complejísimo juego de mesa con el que sus discípulos se preparan para usar en el Proyecto Crest 13 (Centros para la Restitución de la Mente Natural). En la web de la Fundación explican que estos centros son parte de una "red de seguridad telepática planetaria para ayudar a la Tierra en el curso de su pasaje de la biosfera a su nuevo ciclo evolutivo de la noosfera (una especie de capa mental que cubriría la Tierra)". Cual "arcas del fin de los tiempos", varias ecoaldeas se han construido, se están por construir o buscan interesados en erigirlas en 13 regiones del globo terráqueo, situadas en puntos tan distantes como Rusia, Nueva Zelanda o Nigeria.

Proyecto-CrestEn América del Sur ya existen siete bases Crest: dos en las Sierras Chicas de Córdoba y una en Epuyén, El Bolsón (Argentina); una en Las Brujas, Canelones (Uruguay); otra en Comuna de Santa Bárbara en la Región del Biobío (Chile); también en Santa Catarina, cerca de Florianópolis (Brasil) y, por último, en la población mexicana de Yepómera, situada al noroeste del Estado de Chihuahua (México).


El futurista proyecto de base Crest en Yepómera (Chihuahua, México), que incluye domos geodésicos y bioconstrucciones.

FUKUSHIMA LO CONFIRMA

"Tras una breve enfermedad se marchó en completa paz. (…) Envíale tus plegarias, tu luz, y tus bendiciones para que su espíritu continúe su camino y también visualiza el Puente Arco Iris y el Regreso de la Luz", escribió su viuda, la escritora Stephanie South, también conocida como Reina Roja, Serpiente Eléctrica. Si bien los arqueólogos y antropólogos han rechazado su "interpretación creativa" del Calendario Maya y han negado que los mayas fuesen lo que Argüelles quiso que fueran, los proyectos de este, quizá último profeta de la New Age, han modificado parte del paisaje social y cultural terrícola. Gran ejemplo de esto lo proporciona uno de sus lectores, el publicista Santiago Pando, cuyas frases de campaña ("inspiradas en los mayas galácticos", dijo) colocaron a Vicente Fox a la presidencia de México y que ahora han llevado a él mismo a fundar su propio movimiento político-filosófico Creer es crear.

Es obvio que Argüelles construyó un movimiento que lo excede. Cada catástrofe social, ambiental o natural hoy tiene otra lectura a la luz de la difusión que alcanzó "el síndrome 2012". Para un número de personas imposible de cuantificar, tragedias como las de la central nuclear de Fukushima, en Japón, son percibidas como señales que confirman el gradual cumplimiento de aquellas profecías.

crest13Por supuesto, el imaginario apocalíptico se renueva a cada tantos años. Y es parte de la cultura popular. Desde el capítulo despedida de la serie X-Files (1993-2002), cuando El Fumador le dice a Mulder y a Scully que la invasión final de los alienígenas será el 22 de diciembre de 2012, hasta el film de Roland Emmerich. Desde la exégesis que hacen los ufólogos de los Círculos de Cereal de Inglaterra hasta las espeluznantes —y definitivamente delirantes— predicciones de Patrick Geryl (autor de La Profecía de Orión, El Cataclismo mundial de 2012 y ¿Cómo sobrevivir 2012?, entre otros libros).

Argüelles dejó detrás de él a una compacta estela de seguidores —aunque nadie sabe si ha llegado a sumar a los 144.000 que había prometido reunir—. Un interrogante que se abre: ellos ya no podrán recibir sus instrucciones el Gran Día, ya que él iba a estar a cargo del "Cierre del Ciclo".

Daniel Pinchbeck, un escritor norteamericano con fuerte predicamento en el movimiento 2012, publicó en su sitio Realidad Sándwich: "Aunque este guía galáctico ya no está con nosotros en el plano material, su presencia seguirá para guiarnos a través de la inflexión del ciclo y nos deja con un mensaje final: ¡Todo es perfecto! Ama a todos. No odies a nadie. Que Dios los bendiga a todos".

Los escépticos opinarán que se marchó "justo a tiempo", pues ya no estará para dar explicaciones. Y se preguntan: "¿Ahora quién cerrará el fin del ciclo planetario?". Se lo preguntamos al principal referente del Crest en Yepómera, Guillermo Medina Gómez: "Su deceso nos confirma el cierre del ciclo, ya que Valum Votan fue nombrado Cerrador del Ciclo, o sea que para nosotros su fallecimiento significa que el ciclo está llegando a su fin". Entonces, ¿cómo termina la historia? "El ciclo ya terminó y la que lo sigue es la Reina Roja (Stephanie South), discípula de Valum. Por eso entiendo que el nuevo ciclo que inició a partir del Ciclo de Acuario que estamos iniciando, será la feminidad quien lo presida, y es lógico que ahora sea una mujer quien abra el nuevo ciclo", explicó Medina.

"¿Qué diría si en 2012 se confirma que estuvo equivocado, y el mundo sigue tan enfermo como ahora?", le preguntó un periodista a Terence McKenna, un neochamán psicodélico que compartió aventuras y desdichas con Argüelles. "Bueno —contestó—, por lo menos habré tenido el coraje de hacer una profecía específica".

Una discípula argentina del profeta, privada de las comodidades básicas en un Crest de las sierras de Córdoba a modo de "precalentamiento", contestó igual de pragmática. "Si en 2012 no pasa nada, mejor. ¡Voy a poder volver a usar mi lavarropas!".

Nada inmutará a la cuenta regresiva. Como cada vez que un profeta anuncia el fin de los tiempos, el mundo seguirá girando. Los profetas no documentan sus visiones en sobres lacrados ni se convierten en lo que son porque guarden sus visiones en la inofensiva intimidad de sus neuronas.

Más allá del 2012, ¿quedarán más misterios por resolver? Uno de ellos es cómo Argüelles será recordado. Aunque el 21 de diciembre de 2012 sea un día como otro cualquier otro, caben pocas dudas de que su gente seguirá considerándolo el maestro que él quiso ser.

Porque las creencias nunca mueren, sólo se transforman.

** Alejandro Agostinelli es periodista y editor del blog Factor 302.4

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