Ciencia bruja

Cuando el futuro nos alcance ¿será como lo soñamos?

La tecnología explota y acelera los cambios sociales mientras un puñado de visionarios prefigura el mañana desde agencias, universidades o compañías de telecomunicaciones que imaginan, y a la vez construyen, el porvenir. ¿Cómo será el mundo dentro de diez o cuarenta años? ¿Cuán acertados serán sus vaticinios?

Predecir el futuro también es un negocio. No solo para la industria de la ciencia ficción, el mercado de los futurólogos o para los practicantes de alguna mancia. Es un oficio terrestre, una especialidad dedicada a sugerir una dirección hacia donde pensar lo que vendrá. Cual astrólogos modernos, los gurúes de lo no-acontecido se ganan el pan a cambio de sus profecías seculares. A veces dicen lo que sus consultantes quieren oír. Otras, como las pitonisas de Delfos, responden con sentencias en forma de verso. Y como las adivinas temerosas del fracaso de su clarividencia, buscan inspiración en la observación directa de la realidad. Aunque resulte obvio, quienes predicen la ciencia y la tecnología del mañana tantean un poco en la oscuridad.

De hecho, es más fácil exponer por qué la astrología es una pseudociencia que desentrañar cuánto hay de verdad, cuánto de mentira, en las previsiones de los científicos que juran dominar la agenda del futuro. Algunos, como Ray Kurzweill, parecen seguir la consigna según la cual "mejor que predecir es hacer". Inquietos y optimistas, toman las riendas del porvenir y están activamente comprometidos en la creación del futuro que visualizan y anhelan. Son también ideólogos, ya que no sólo vislumbran tendencias sino que están por la labor de planificar cierto tipo de futuro que, desde su punto de vista, es "preferible" a otros. Que no repara en desequilibrios sociales ni advierte que en el mundo hay un desigual acceso a la tecnología.

El Futuro de la Ciencia (2021)En Silicon Valley, California, funciona el Instituto para el Futuro (IFTF), "un grupo de investigación independiente sin fines de lucro que ayuda a tomar decisiones informadas sobre el futuro" a personas, medios o instituciones oficiales o privadas. Hace poco dedicó una infografía sobre futuro de la ciencia en el 2021 (a la derecha).

Impulsado desde 1968 por investigadores desprendidos de la RAND Corporation, el IFTF presenta los seis grandes desafíos científicos de la próxima década. Bajo el título Multiverso de Exploración: El Futuro de la Ciencia 2021, la infografía señala posibilidades, "oportunidades para el asombro, el conocimiento y la comprensión". Más que una cartografía precisa sobre el porvenir, pretende que el mapa resulte un espacio para pensar el futuro. De aquí a diez años, prevé descubrimientos sobre el cerebro, el mar, la ingeniería genética, el espacio exterior, la materia oscura y una novedosa categoría bautizada "Datos multijugador masivos". Es un modo de gestión de información online inspirado en los videojuegos de rol, wikipedia y Facebook, que permite las personas -desde un puñado hasta millones- interactuar en un mundo virtual, todos a la vez y con los más diversos fines. Un ejemplo clásico de esta innovación funciona desde 1999. Es el proyecto SETI@home. Es el programa informático de cooperación colectiva más grande del mundo; tiene 5,2 millones de participantes en 234 países, y sumando.

Según el IFTF, en los próximos años la comunidad científica ampliará exponencialmente las iniciativas de participación cooperativa ciudadana. Entre otras predicciones encontramos el desarrollo de un "facebook genético", "capas de invisibilidad", formas de vida de diseño, empresas orbitales y pruebas de la existencia de vida alienígena.

Hospitales en el cielo (1958) Por "Paleofuture"Son pronósticos dudosos, es cierto. Pero no menos que el comic "Más cerca de lo que pensamos", realizado por el legendario diseñador futurista Arthur Radebaugh. En mayo 1958, diseñaba el Hospital en el Cielo donde "la ingravidez, la radiación y las bajas temperaturas del espacio exterior" hacen más efectivos los tratamientos médicos. O la audaz especulación de Arthur C. Clarke, quien en su novela "Las fuentes del paraíso" (1978) planteó la loca idea del ascensor espacial, un cable enganchado a una estación en órbita geoestacionaria que -ahora sabemos- podría subir y bajar un vehículo desde que fueron descubiertos los nanotubos de carbono, más resistentes que el acero.

Linea de Tiempo Futurista. Cortesía de Dan MethSin duda, existen pocas fuentes tan ricas en ideas sobre el futuro como la ciencia ficción. Dan Meth, un neoyorkino aficionado al comic, trazó una línea de tiempo donde indica las fechas de films que suceden en el futuro ("Robocop", "Blade Runner", "Minority Report", etc.) y excluyó aquellos cuya fechas no figuraban en Wikipedia.

También hay iniciativas empresarias que parecen promover la especulación sin filtros. Es claro, imaginar el futuro puede obedecer a una estrategia de marketing y no a un ejercicio de inteligencia disciplinada.

Una de las empresas que ha destinado jugosos fondos para lustrar la bola de cristal es la British Telecom (BT). En 2005, BT publicó un informe de prospectiva tecnológica para los próximos 50 años, preparado por los investigadores Ian Neild e Ian Pearson. Su cronología de tecnologías del futuro abarca el período 2006-2051 (se puede consultar una versión interactiva, curiosamente precaria).

Prefigurando la educación informática (1958) En PaleofutureEl Technology Timeline de la BT cubre todas aquellas áreas donde los avances tecnológicos son determinantes (inteligencia artificial; salud y medicina; negocios y educación; demografía; energía; robótica; espacio; telecomunicaciones; viaje y transportes). Sus predicciones oscilan de la obviedad al absurdo. Desde luego, el informe ofrece sus "futuribles" a modo de inspiración para eventuales "lluvia de ideas". Así, predijo para el período 2006-2012 que el VHS iba a desaparecer, que ya habría compañías "libres de humanos" y que sucedería el primer "orgasmo por email" (donde la función "reenviar a todos" sería lo más parecido a una orgía). Previó el desarrollo de robots emocionales, un 25 % de celebridades sintéticas en shows de televisión (sin duda no se refiere a las que recibieron sobredosis de siliconas) y que el 95% de la población "jugará con bots basados en inteligencia artificial" casi humanos.

Es imposible saber si algunos pronósticos de la BT son delirantes. De algunos sí sabemos que fueron apresurados. Por ahora, hay que esperar 1 año para que suceda el primer divorcio debido a la relación virtual con el avatar de un videojuego y faltan 9 para empezar a proteger mediante cambios en la legislación a "nuevas formas de vida electrónica".

Por años, esta compañía ha entrevistado a periodistas, políticos, gurúes tecnológicos, reguladores del mercado, ministros y otros líderes de opinión. Un encuestador argentino recuerda: "Teníamos la orden de seguir la corriente al entrevistado por más alocada fuera la predicción". Las charlas con los informantes, recuerda el encuestador, eran divertidísimas: "Es más, cuanto más disparatada e increíbles eran las predicciones, mas parecía gustarles". Pero claro, había límites. "Esos límites era la política del establishment y del gran aparato militar-corportativo-estatal creado alrededor de la industria del miedo, la paranoia y el control, que es la industria que más ha crecido en términos de ingresos y poder real desde 2001 a esta parte". Londres, por ejemplo, se ha convertido en el paraíso de la vigilancia extrema. "En la ciudad de Oxford obligarán a los taxistas a instalar tecnologías para grabar todas las conversaciones que mantengan con sus pasajeros y guardar el audio por 28 días", explica el ex encuestador de BT.

Otro futuro es el que se cocina en la Universidad de la Singularidad, también emplazada en Silicon Valley. Ray Kurzweil, su director, es un futurólogo especializado en Computación e Inteligencia Artificial que intenta unir ciencia con religión. En sus libros, como "La era de las máquinas espirituales" (1999) o "La singularidad está cerca" (2005), ciencia y ficción se confunden a límites asombrosos. El sostiene que antes de finalizar esta década podremos comprender cómo funciona el cerebro humano e "igualar por medio de computadoras el nivel de inteligencia humana". Kurzweil, quien vaticinó la tecnología wireless, también dice que, para el 2045, "la inteligencia artificial será tan abundante que el ser humano se fusionará con las máquinas".

Como ya será posible "escanear nuestra consciencia y descargarla en una computadora", el siguiente paso, según Kurzweil, "será la inmortalidad". La biotecnología y la nanotecnología "serán instrumentos de una resurrección en materia no orgánica". Jura que en unos cuantos siglos "la inteligencia humana se habrá rediseñado, saturando con su materia el universo".

Estas ideas extremas son parte de su adhesión a una corriente filosófica llamada Transhumanismo. Y explican por qué, en un documental dedicado a su vida, Trascendent man (2009), Kurzweil se pregunta "¿Dios existe?". Hace una pausa y responde: "Bueno, todavía no".

Es fácil intuir que los interesados en el futuro están ávidos de respuestas trascendentes. Según el futurólogo Vahid Motlagh, las cosas no son tan dramáticas como parecen, ya que muchos prefieren saber lo que pasará a título preventivo. "Parece haber más interés en resolver las incertidumbres inherentes al futuro que en obtener información valiosa sobre esperanzas y miedos futuros".

Mientras tanto, lo que aún no sucedió sigue esperándonos en el reino de lo conjetural. Precisamente eso, que no sabemos cómo evolucionará, es lo que Kurzweil llama "la singularidad". Dice que recién sabremos de qué se trata en 2045.

Debemos ser pacientes. Hay pocas cosas tan fascinantes como lo imprevisible.

Alejandro Agostinelli es periodista y editor del blog Factor 302.4

Cargando...