Ciencia bruja

Coreografía global por Realidad Aumentada

Antes de 2012 la gente pactaba fecha y hora para meditar por la paz, por la armonización del planeta o por la sanación global sin necesidad de grandes despliegues tecnológicos. Ahora, con un mundo invadido de dispositivos móviles, las convocatorias se van poniendo tecno. El domingo 7 octubre tuvo lugar el primer flashmob global. ¿Qué es eso? Pues una coreografía sincronizada, organizada desde la web, a través de una aplicación de Realidad Aumentada (RA).

El evento multimedia, concebido por el artista holandés Sander Veenhof y la coreógrafa Marjolein Vogels, se inspira en las performances coordinadas por artistas que han comenzado a explotar el potencial de las redes sociales para concertar con sus seguidores acciones de arte colectivo realizados en forma simultánea en diversas partes del mundo.

"Realidad Aumentada" en el MOMA"Realidad Aumentada" en el MOMA

Los dispositivos de Realidad Aumentada permiten incorporar al entorno físico elementos virtuales en tiempo real a través de teléfonos inteligentes de última generación. Como el GPS del teléfono "sabe" dónde se encuentra el usuario, obtiene por internet gráficos y figuras en 3D para adicionarlos a la realidad física.

Para participar de Global Choreography, obra que se realizó bajo el lema "Bailando a solas, juntos", los usuarios descargaron la aplicación gratuita Layar para iPhone y Android (claro, cuando hablamos de arte y tecnología, están las marcas: en la era globalización no parece haber arte colectivo sin auspiciantes).

En este caso, la coreografía multimedia coincidió con el inicio del Tempo Festival Brasil de Rio de Janeiro, que comenzó a las 18.00 del domingo. A esa hora, en la pantalla apareció un cubo virtual que sirvió de guía para que, en cada región del planeta, los participantes pudieran seguir la misma secuencia, los mismos pasos, el mismo movimiento.

Sander VeenhofSander Veenhof

En soledad o acompañados, miles de individuos bailaron, en todo el mundo, con un dispositivo Smartphone en sus manos y ejecutaron los 33 los movimientos concebidos por Marjolein Vogels. En el blog del Tempo Festival, varios usuarios comentaron que, desde ese día, algo muy profundo en la naturaleza del arte había cambiado.

Si el domingo viste alguien bailando solo en la calle, con la vista clavada en su smarthphone y haciendo movimientos "raros", no era el típico "loco" o "loca" de la plaza. Era una persona conectada con "la matriz", en el umbral de una forma de arte que no acaba de comenzar.

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