Ciencia bruja

Alpinista que tropieza dos veces sirve para otra escalada

El alpinismo no es un deporte para flojos.

Este video, filmado hace pocos días, muestra a una mujer que, en plena escalada, pierde el pie al no lograr anclar en la nieve uno de los piolet técnicos (el adminículo con forma de martillo o pica que permite avanzar a los alpinistas) y se salva por un pelito de acabar rodando hasta las estribaciones de Los Alpes.

Tras el primer derrape, sus compañeros le alcanzan una cuerda e impiden la caída. Esto es lo que sucede en una primera instancia, ya que el hielo luego se ablanda y corre bajo el cuerpo de la montañista, quien da otro peligroso paso en falso.

Cuando más inclinado resulte ser el terreno mayor será el esfuerzo que deberá hacer el escalador para remontar su peso. Si el suelo es poco estable también aumentará la peligrosidad de la situación. En este caso, sucedieron ambas cosas a la vez.

Generalmente es la consistencia de la nieve la que determina el nivel de riesgo. El hielo puede estar duro, puede ser nieve blanda o incluso una capa de escarcha movediza causada por el deslizamiento subterráneo o superficial de una cascada. Esto último, lo más arriesgado que le puede pasar a un escalador, fue lo que le sucedió a la alpinista europea, cuya situación no hizo otra cosa que empeorar a medida que fue avanzando.

La calidad del equipo no tiene una importancia menor. Por suerte, nuestra montañista estaba bien equipada: llevaba crampones de atadura semiautomática en las suelas de sus botas, un par de piolet técnicos (uno en cada mano) y botas rígidas. La función de los crampones es clavarse en el hielo o la nieve para garantizar la adherencia, lo cual este calzado consigue gracias a 12 puntas de acero.

La ciencia de la escalada no es exacta, ni podría serlo, porque a los factores técnicos se suman muchos otros de carácter puramente subjetivo, como lo es la capacidad del montañista de mantener una atención firme y sostenida de sus movimientos o la velocidad de sus reflejos ante una situación de susto.

El video es ilustrativo acerca de las consecuencias mortales de un simple resbalón. Otros factores que aseguran la supervivencia a una escalada es el clima, la calidad de los piolet (que deben poseer un preciso ángulo de ataque con respecto al plano) y la salud muscular del alpinista: gracias a su estado físico podrá (o no) asestar los golpes rápidos y certeros que garantizan el hundimiento firme de la pica en la nieve.

Pero las previsiones se van al demonio cuando todo lo que puede fallar, falla. Algo que estuvo a punto de suceder con esta mujer quien, probablemente, nunca más volverá a participar de una travesía como ésta; a menos que sea una adicta irrecuperable a la adrenalina, claro.

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