Ciencia bruja

Alarma por pez que mastica testículos

Dos jóvenes chinos fueron atacados por pirañas en el río Liu, ubicado en Guangxi, en el sur del país, y una sensación a invasión se adueñó de los habitantes de la región. Para los especialistas era impensable que la especie amazónica nadara a través del país asiático. La desventura comenzó cuando el nadador Zhang Kaibo sintió que tres peces le lanzaron mordiscos en la palma de su mano. Una de las pirañas no soltó a su víctima ni siquiera cuando salió del agua. Recién lo pudo matar cuando golpeó al pez con una roca. Simultáneamente, en las costas de Illinois, EE.UU., fue informada la presencia del pacu, otro pez originario del Amazonas y conocido por su gusto por las nueces y los caracoles, pero que en sitios como Papúa Nueva Guinea, lanza dentelladas directo a los testículos.

Piraña tijera, un video casero muestra el poder de su dentadura en Cuyabeno, Ecuador.

El año pasado el Daily Mail había informado que dos pescadores murieron al ser atacados por el pequeño monstruo marino, cuyos molares —casi idénticos a los humanos— arrancaron sus testículos. Ambos hombres, capados por la acción de los peces, perdieron el conocimiento por el dolor y se desangraron hasta morir.

Conocidos como "corta-bolas" en Papúa Nueva Guinea, estos animales acuáticos también son viejos conocidos para el biólogo y presentador de televisión británico Jeremy Wade, quien para su serie Monstruos de río pescó, capturó y abrió la boca con sus manos desnudas un pacu vivo.

Esta peligrosa especie, dice Wade, llegó hace 15 años a Papúa Nueva Guinea para estimular la industria pesquera. Ahora bien, ¿qué hacía la misma especie en Illinois? Algunos presumen que ha llegado como mascota, dentro de inocentes peceras.

En el programa producido por Wade (que publicamos abajo en inglés, aunque su acción es bastante explícita) podemos apreciar claramente la feroz mandíbula del animal.

Wade admite que debió permanecer largas horas en su bote antes de capturar a la bestia. Y explicó que, en los últimos años, el pacú ha incorporado el hábito de castrar pescadores "debido a la falta de vegetación adecuada" en las aguas del país oceánico. Su ferocidad, dijo Wade al Daily Mail, tiene que ver con los poderosos músculos que poseen en la mandíbula y sus molares, "casi indistinguibles de los humanos".

Hasta aquí llega la información. Ahora bien, si preferimos criaturas aún más espeluznantes podemos ver Piranhaconda (Jim Wynorski, 2011), una clase B producida por Roger Corman, que en esta película es protagonizado por un híbrido de piraña y anaconda que nace "a pedir de boca" para el público adepto al género "terror selvático".

El argumento de Piranhaconda es, como suele ser la norma en las películas de bajo presupuesto, varias veces menos interesante que lo que debió ser la vida de los pescadores cuyos testículos fueron despedazados por el pacu.

Se puede ver en el canal SyFy y cabe notar la sospechosa la proliferación de este tipo de noticias antes de ciertos estrenos. ¿Acaso estos hechos buscan promocionar la ficción? En esta ocasión, no lo sabemos. Si llegara ser el caso, como no nos interesa ser cómplices de esa posible acción, dejamos asentada la observación.

El pacu de Wade es, si vamos al caso, un bicho dolorsamente real.

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