El blog editorial

Un hombre desafía a decenas de cobras en un pozo

No se trata de una película de ficción, sino de una escena común y corriente en un parque de Tailandia, aunque a nosotros nos ponga los pelos de punta y los turistas no puedan dejar de enfocar sus cámaras ante lo insólito. Un domador de serpientes se adentra en el corral y trata a las cobras como si fueran inofensivas mascotas. Saco en mano, el hombre va de aquí para allá, escogiendo con una tranquilidad espantosa a las afortunadas que lo acompañarán en su espectáculo.

Pero pocas parecen ser lo suficientemente buenas para él. Las mira, las agarra, las examina un momento y las lanza a un lado, inconforme. La escena se repite una y otra vez, mientras las cobras se  desenroscan y se ponen alertas. Algunas hasta se atreven a hacer un amago de ataque. Entonces el domador les da una palmadita en la cabeza, y les habla con carácter, como recordándoles quien manda ahí.

La escena es alucinante, y después de un rato hasta podríamos perder la noción del peligro. Pero si estás considerando intentarlo en casa, pon atención a los riesgos. El veneno de las cobras, una neurotoxina, tiene un efecto fulminante sobre el sistema nervioso que causa parálisis. Algunas también poseen citotoxinas que causan hinchazón y necrosis. En cualquier caso, su picadura puede ser mortal si no se tiene a mano un antídoto.

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