El antimoyanismo define su plan para ir por la CGT

Con el visto bueno del Gobierno, la disidencia moyanista avanza en su estrategia para desbancar al camionero de la CGT .

La tropa de gremios que no comulga con el liderazgo de Moyano desconocerá el llamado a elecciones dispuesto por el camionero y prevé activar su propio congreso, lo que sería el primer paso para efectivizar la fractura de la central obrera.

Con el apoyo de 19 de los 35 miembros del actual consejo directivo, la oposición dará este paso después de que el Ministerio de Trabajo se expida sobre la validez de la convocatoria a las urnas que hizo el moyanismo.El ministro Carlos Tomada resolverá la semana próxima si anulará o no el proceso electoral de la central obrera.

Después de la protesta que activó Moyano en la Plaza de Mayo, sus opositores sindicales lo criticaron a través de una solicitada que se publicó en los diarios. Pero curiosamente, en el mismo mensaje, reivindicaban los mismos reclamos que había expresado el líder camionero.

"Demandamos la eliminación del impuesto a las ganancias en todos los salarios convencionados y la universalización sin topes de las asignaciones familiares, pero no marchamos detrás de decisiones personales y al lado de los enemigos de los trabajadores que esconden en realidad una clara intencionalidad política", subrayaron los gremios.

Entre alguno de ellos, se destacan viejos aliados de Moyano, como el sindicato de Peones de Taxis, que lidera Omar Viviani, y el de los docentes del Sadop, que encabeza Horacio Ghillini.

Contra el personalismo

A tono con el discurso de algunos funcionarios kirchneristas, en la solicitada antimoyanista se destacó: "Algo está muy mal, si detrás de las históricas banderas de los trabajadores, se refugian la sociedad rural y los dueños del capital".

La oposición criticó, además, el personalismo de Moyano para ejercer el poder. "La gran mayoría de las organizaciones sindicales no podemos permanecer calladas cuando, súbitamente y sin debate alguno, se decide utilizar las necesidades de todos los trabajadores, en la búsqueda de un mezquino beneficio personal", se destacó en el comunicado.

Mientras el antimoyanismo aguarda la resolución del Ministerio de Trabajo por la interna de la CGT, un puñado de dirigentes elaboró un proyecto de ley para modificar el impuesto a las ganancias y por las asignaciones familiares.

Una copia del proyecto se le entregó en mano al vicepresidente Amado Boudou y al presidente de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez. Los funcionarios escucharon los argumentos, pero no prometieron una definición. Admitieron que la última palabra siempre la tendrá la Presidenta. Del encuentro con Boudou y Domínguez participaron el taxista Viviani (fue el anfitrión), Gerardo Martínez (Uocra), Andrés Rodríguez (UPCN), José Luis Lingeri (Obras Sanitarias) y Norberto Di Próspero (Personal Legislativo).

Otra reunión clave fue la que tuvo Armando Cavalieri, referente de "los Gordos", con el secretario legal y técnico de la Presidencia, Carlos Zannini. El gremialista de los mercantiles se llevó una primicia: el Gobierno estaría decidido a anular la elección de la CGT convocada por Moyano, según les dijo a sus aliados de la disidencia.

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