Anders Breivik: "Actué en defensa propia"

"Reconozco los hechos pero no reconozco mi culpabilidad" en el sentido penal, dijo Anders Breivik.

Al inicio del juicio, el acusado sonrió cuando un guardia le quitó las esposas en la corte atestada. El hombre de 33 años hizo un saludo de puño antes de estrechar la mano de los fiscales y funcionarios de la corte.

"Yo no reconozco las cortes noruegas porque uno recibe su condena por parte de los partidos políticos que apoyan el multiculturalismo", dijo Breivik en su primer comentario en la corte.

Breivik también dijo que no reconocía la autoridad de la jueza Wenche Elisabeth Arntzen, porque según él es amiga de la hermana del ex primer ministro noruego y líder del Partido Laboral Gro Harlem Brundtland.

El fanático se calificó como un escritor que trabaja actualmente desde prisión cuando la jueza le preguntó cuál era su empleo.

La fiscal Inga Bejer Engh había leído poco antes el acta de acusación y los nombres de las ocho víctimas de Breivik por la explosión de un coche bomba cerca de la sede del gobierno noruego. En ese momento, Breivik mantuvo la mirada baja.

Posteriormente, la fiscal abordó la matanza de 69 jóvenes en la isla de Utoya. En la sala reinaba un silencio casi religioso, y sólo se escuchaba la letanía de nombres enumerados por Bejer Engh. Breivik mantuvo la cabeza gacha.

Los cuatro expertos psiquiatras que observarán a Breivik durante todo el proceso, así como los abogados defensores y los fiscales, también estaban presentes en la apertura del juicio.

Luego de las declaraciones de apertura, Anders Behring Breivik deberá testificar durante cinco días, explicando por qué puso una bomba en el centro de Oslo, que dejó ocho muertos, y luego mató a tiros a otras 69 personas, en su mayoría adolescentes, en un campamento del Partido Laboral en la isla de Utoya, afuera de la capital noruega.

Desde que Breivik confesó haber cometido los ataques del 22 de julio –argumentando que eran necesarias para proteger a Noruega y evitar que fuera tomada por musulmanes– el asunto central que sigue sin resolverse es su salud mental. El noruego de 33 años fue declarado demente en un examen que recomendó comprometerlo a recibir atención psiquiátrica, mientras que otra evaluación lo declaró competente mentalmente para ser enviado a prisión. Es decisión de los jueces en la corte de distrito de Oslo decidir cuál de los diagnósticos les parece más creíble.

De considerarse mentalmente competente, podría enfrentar la pena máxima que es de 21 años o un arreglo de custodia alternativa bajo la cual la sentencia se prolongaría hasta cuando el reo ya no sea considerado un peligro para la sociedad.

Los sobrevivientes de la masacre se preparan para que regrese el horror durante el juicio. "No sé cómo voy a reaccionar, no creo que uno pueda prepararse para esto", dijo Stine Renate Haaheim, un legislador de 27 años del Partido Laboral que sobrevivió a la masacre de Utoya al alejarse de la isla a nado.

La policía bloqueará las calles alrededor de los tribunales, donde periodistas, sobrevivientes y familiares de las víctimas pueden observar el juicio en una corte con 200 asientos construida especialmente para este juicio. Un grueso vidrio separará a las víctimas y sus familias del acusado.

La televisora noruega NRK transmitirá partes del juicio, pero no tiene permitido transmitir el testimonio de Breivik.

En un manifiesto que publicó en Internet antes de los ataques, Breivik dijo que "los luchadores de la resistencia patriótica" deberían utilizar los juicios "como otra plataforma para su causa".

Su abogado defensor, Geir Lippestad, dijo que Breivik sólo lamenta que el número de muertos no hubiera sido mayor. "Es difícil entender, pero estoy diciendo esto para preparar a la gente antes de su testimonio", dijo.

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