"A mi hijo le duelen las piernas"

El crecimiento o las agujetas. Éstas suelen ser las causas de las molestias de los niños en las piernas. ¿Qué hacemos en cada caso?

Es frecuente que los niños pequeños se quejen de dolor en las extremidades inferiores. Saber reaccionar bien, además de aliviar sus molestias, nos evitará muchas visitas al médico. Lo habitual es que estas molestias se deban a dolores de crecimiento o a agujetas.

Cuestión de crecimiento
Los dolores de crecimiento pueden estar provocados por lesiones musculares leves o por sobrecarga en las zonas de crecimiento de los huesos. Se concentran especialmente en las rodillas y en los talones. Suelen aparecer a la caída de la tarde o por la noche y si son muy fuertes pueden incluso despertar al niño cuando está durmiendo. Si tu hijo tiene dolores de crecimiento poco concretos puedes aliviarle practicándole masajes y estiramientos musculares suaves en las piernas. Si, por el contrario, sí sabe decirte qué parte le duele, la aplicación de frío local en la rodilla o en el talón disminuirá sus molestias. Los analgésicos, como el ibuprofeno, también son muy efectivos contra el dolor.

Deberás ir al médico si tu pequeño requiere tomar analgésicos con frecuencia o si sus molestias se acompañan de otros síntomas, como pérdida de peso o fiebre.

Demasiado ejercicio físico
También es posible que los dolores de piernas de tu hijo se deban a que ha hecho demasiado deporte o ejercicio físico y este exceso le ha provocado agujetas. Éstas son pequeñas roturas musculares que producen inflamación local y dolor. Por lo general aparecen 24 horas después del sobreesfuerzo y se localizan en los músculos que más se han utilizado. Al principio el dolor es muy intenso, pero va perdiendo fuerza poco a poco, hasta que desaparece del todo un par de días después.

Para prevenir su aparición es importante que tu hijo caliente bien su musculatura antes de empezar a hacer ejercicio y que vaya aumentando su actividad de forma paulatina. También es recomendable que al acabar de hacer deporte haga estiramientos para relajar la musculatura y que beba agua, porque la hidratación ayuda a prevenir lesiones.

Una vez que aparecen, las agujetas se palían con antiinflamatorios, masajes y frío local. Tomar azúcar o bicarbonato después de realizar el ejercicio físico no sirve para nada.

Sólo tendrás que consultar con el pediatra si los dolores de tu pequeño se agudizan, en lugar de ir aliviándose, si tiene la zona que le duele excesivamente dura o insensible y si el estiramiento de los dedos del pie le resulta dolorosa.

¿Y si se ha dado un golpe?
El término “magulladura” hace alusión a las contusiones que no producen heridas cutáneas, pero que causan abrasiones en la piel (hematomas, enrojecimiento, hipersensibilidad...). La duración de la misma depende de la intensidad del golpe y puede prolongarse de un par de días a un par de semanas.

En ocasiones, un golpe en la cara anterior de la pierna, sobre el hueso, puede provocar un hematoma debajo del periostio, el tejido que envuelve el hueso, lo que causará una osificación que se manifestará en forma de bulto doloroso unos meses después.

Para paliar las molestias hay que administrar al pequeño analgésicos orales y aplicarle en la zona afectada una pomada (el pediatra indicará la idónea en cada caso) y frío local.

Puro cuento
La “cuentitis aguda” es otra causa por la que a tu hijo pueden dolerle las piernas. Conocerle bien es la clave para saber si su llamada de atención tiene o no una base real. Este comportamiento quejicoso suele aparecer asociado a situaciones difíciles para el pequeño (la llegada de un hermanito, una riña en el colegio...). Hablar con él y observar cómo actúa durante el resto del día te sacará de dudas.

Más información:
Curar raspones y heridas de los niños.
Rotura de huesos en niños.

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