A 10 años del crimen de María Marta: cuáles son los misterios sin resolver

MÁS DESTACADO EN ARGENTINA

¿Quién disparó? ¿Por qué motivo la asesinaron? ¿Dónde está el arma homicida?

En la investigación de un asesinato estas son algunas de las preguntas básicas que se plantean para resolver el crimen. En el caso del homicidio de María Marta García Belsunce, del que este 27 de octubre se cumplen 10 años, esos son apenas tres de todos los interrogantes que aún no tienen respuesta.

Se hicieron dos juicios. El viudo, Carlos Carrascosa, está en prisión, acusado de ser coautor del crimen; familiares y allegados fueron condenados el año pasado por encubrimiento. Ninguna de estas sentencias está firme. ¿Cuáles son los cabos sueltos y los puntos más polémicos de la investigación?

¿Quién la mató?

Para la Justicia, en principio, hay un coautor del homicidio y varios encubridores, aunque ninguna de las condenas está firme. Lo que no se sabe es quién fue la persona que apretó el gatillo seis veces, acertando cinco balazos en la cabeza de María Marta.

Las hipótesis fueron muchas, pero ninguna se pudo probar. Muchos de los peritos que participaron de la causa, así como algunos letrados, tienen la teoría de que el crimen lo cometió una mujer, por el tipo de arma utilizada, por la cantidad de disparos, por la distancia en que se efectuaron, por la forma de disparar.

Lo concreto es que, luego de la condena a Carrascosa en primera instancia, se abrió otro expediente abocado a buscar al o los autores materiales del hecho. Dicha investigación está a cargo del fiscal Leonardo Loiterstein el mismo que, junto a su par Daniel Márquez, solicitó la detención de Irene Hurtig , la medio hermana de María Marta, poco antes de que comenzara el juicio por encubrimiento el año pasado. La acusaban de ser coautora del homicidio.

Ese pedido de detención fue denegado, pero Irene tampoco pudo declarar como testigo en ese debate. Quién no hizo lugar al pedido de detención fue el juez Ricardo Costa, a cargo del Juzgado de Garantías Nº 1 de San Isidro.

El magistrado consideró que no había elementos suficientes para detener a Hurtig y acusarla de la coautoría del homicidio.

Los querellantes en este expediente, que continúa en etapa de instrucción, también siguen investigando, con una hipótesis del homicidio muy diferente de la de la fiscalía.

Según pudo saber LA NACION, no hay elementos nuevos ni concretos que permitan avanzar en la causa. El dato no es menor, teniendo en cuenta que el delito que se investiga prescribe en 2014.

¿Cuál fue el móvil del homicidio?

Diez años y dos juicios después, nadie pudo establecer cuál fue el móvil del asesinato de María Marta. Durante los primeros años de la investigación se especuló con diferentes posibilidades, pero ninguna se pudo confirmar.

El móvil del robo , en principio, se descartó porque a simple vista no había ningún faltante.

Pero la familia sí sospechaba, y aún sospecha, de un robo a manos de alguien que María Marta habría reconocido, y por eso la habrían matado.

Tiempo después del inició de la investigación llamó atención la desaparición de un cofre portavalores que estaba bajo la custodia de María Marta García Belsunce cuando fue asesinada. Esa caja metálica contenía las chequeras y la llave de una caja de seguridad en la que guardaba el dinero la Asociación Amigos del Pilar, de la que la víctima era vocal. Inmediatamente después de conocerse este dato, la asociación dio de baja las chequeras y obtuvo de la sucursal Pilar del banco HSBC una nueva llave y combinación de la caja de seguridad, en la que no faltaba nada.

También se difundió una hipótesis sobre el móvil del homicidio de María Marta como fruto de una pelea entre la víctima y una amiga a la que Belsunce le reclamaba la desaparición de $ 500.000, que supuestamente habían sido donados a Amigos del Pilar. La asociación desmintió cualquier relación con ese dinero y esa mujer.

Por otra parte, se investigaron los vínculos económicos de la víctima y de su esposo , Carlos Carrascosa. Tampoco allí pudo encontrarse un móvil.

Mientras seguía la investigación, la fiscalía recibía anónimos en los que se hablaba de móviles del crimen vinculados con supuestas relaciones extramatrimoniales de la víctima y de su esposo.

Esos anónimos no cuajaron en la investigación, pero sí lo hizo una carta anónima , de dos carillas, mecanografiada, que le llegó al fiscal de Pilar Diego Molina Pico. La misiva hablaba de un supuesto vínculo con lavado de dinero del Cartel de Juárez. El anónimo implicaba a Elena Burgues, hermana de Nora Burgues de Taylor, que estaba procesada en la causa por encubrimiento. Elena estuvo imputada en la causa que investigaba la radicación en la Argentina de Amado Carrillo Fuentes, jefe del cartel mexicano, y el envío de unos 18 millones de dólares desde Estados Unidos.

Elena fue indagada y obtuvo falta de mérito en la causa. En tanto Nora fue sobreseída del encubrimiento del crimen de María Marta antes de que la causa llevara a juicio a Carrascosa. De todos modos, Molina Pico acudió al debate oral con esa hipótesis. El supuesto móvil vinculado al Cartel de Juárez se derrumbó en la segunda semana del juicio, cuando se supo que esa presunción se había fundado en un anónimo.

Hasta el día de hoy, nadie pudo responder una pregunta clave: ¿Por qué la mataron?

¿Dónde está el arma homicida?

Se hallaron muchos elementos en la escena del crimen, pero nunca se encontró el arma homicida.

Todos los peritajes parecen indicar que para matar a María Marta se utilizó un revólver calibre 32. El arma no fue encontrada en la casa, ni en los rastrillajes que se hicieron en el country, ni en el brazo del río Luján que linda con Carmel.

En su momento, Romero Victorica explicaba que "según los forenses, un arma calibre 32 es de uso común entre las mujeres porque es un arma que vibra menos, retrocede menos y tiene un menor impacto en las manos".

Durante la búsqueda hubo varias "apariciones" frustradas. Una de ellas fue la denunciada por un cartonero. Según dijo tiempo después de la muerte de María Marta, Carrascosa le dio dinero y le entregó un paquete de tela con un revólver ensangrentado que habría enterrado en un campo en las afueras de Pilar. La policía y el cartonero fueron al lugar, pero nunca hallaron el revólver. El cartonero quedó en la investigación como un falso testigo.

También se denunció que un revólver calibre 32, perteneciente a un sobrino del viudo, podría ser el arma homicida. Eduardo Ognio, el sobrino de Carrascosa, declaró que su hermano Horacio nunca le había prestado el revólver a su tío.

De todos modos, peritos balísticos no pudieron determinar la marca del arma con la que mataron a María Marta debido al mal estado en que estaban los proyectiles que se extrajeron del cráneo de la víctima.

El misterio de la mujer de rosa

El día de la muerte de María Marta, una misteriosa mujer rondó la escena del crimen. Nadie de las decenas de personas que estuvieron en el chalet de El Carmel aquel 27 de octubre le dio mucha importancia porque parecía una de las mucamas. Iba vestida de rosa y no tuvo diálogo con ninguno de los presentes.

La desconocida intrusa desapareció sin que nadie pudiera saber cómo y cuándo. Se hizo un identikit sobre ella, pero nunca se supo quién era.

Huellas sin dueño

Otros rastros hallados en la escena del crimen tampoco tienen dueño. Se trata de las huellas de tres dedos y la palma de una mano encontrada en la escalera y en la planta alta del chalet el día del crimen.

Esas huellas fueron comparadas con más de 2.100.000 improntas registradas También se cotejaron con las de huellas de allegados a la víctima que pasaron por la escena del crimen entre la noche del 27 de octubre y la media tarde del 28. Nada de esto dio resultado.

Los peritos dijeron que eran huellas "muy nítidas" que respondían a una mujer o a un hombre de manos pequeñas y que además, pertenecen a manos "muy cuidadas".

¿A quién pertenece el ADN encontrado en la escena?

Rastros genéticos de tres personas fueron encontradas en la escena del crimen. Eran manchas de sangre que pertenecerían a dos hombres y una mujer. Los cotejos realizados con todos los familiares y allegados a la víctima dieron negativo. El ADN tampoco pertenece a Nicolás Pachelo, el vecino señalado como principal sospechoso por parte de la familia de María Marta.

Hasta hoy se desconoce a quiénes pertenecen esos rastros genéticos. La familia insiste en que esos rastros son los que permitirían dar con el -o los- asesinos.

En los fundamentos del fallo que el año pasado condenó por encubrimiento a los familiares de María Marta, Alberto Ortolani, uno de los jueces, descartó esa posibilidad, citando el testimonio de María Mercedes Lojo, jefa en su condición de doctora en Ciencias Bioquímicas del Servicio de ADN de la Oficina Pericial de la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires.

Según cita el magistrado, la especialista declaró que "una muestra antes de ser levantada podía permanecer en un lugar por espacio de calculado en tiempo hasta ocho años".

A diez años del crimen, la incógnita sobre a quiénes pertenecen esos rastros genéticos sigue siendo una de las preguntas sin responder.

¿Nadie vio las heridas de bala?

Uno de los puntos que causó más críticas y desconfianza sobre quienes vieron el cadáver de María Marta es que nadie notó los cinco balazos en la cabeza de la mujer.

Sin embargo peritos de experiencia y altamente calificados consideraron que es posible que, incluso ni los médicos hayan notado los orificios de las heridas.

Tanto Osvaldo Raffo, reconocido médico forense y Raúl Torre, comisario inspector (RA) de la Policía, coincidieron en que "las lesiones contuso perforantes pudieron enmascararse de tal manera que su individualización se tornara dificultosa".

Los disparos no tenían orificio de salida, por lo que los casquillos quedaron dentro de la cabeza de la víctima, salvo la bala que rebotó en María Marta, el famoso pituto. Las heridas estaban cubiertas por los cabellos de la víctima y todas ensangrentadas.

Sobre el hecho de que los médicos tampoco hayan notado dichos orificios, los expertos sostuvieron que "se debería conocer la real calificación profesional de estos médicos, así como también la experiencia con la que contaban".

Los mismos peritos descartaron que se haya utilizado la Gotita para tapar las heridas. "No surge de la operación de autopsia, ni del estudio histopatológico, el hallazgo de alguna sustancia pegamentosa en el cadáver", sostuvieron.

Por su parte, los especialistas en necropsias Carlos Flores y Hernán Moreir a quienes hicieron la autopsia de María Marta, pudieron establecer que cinco proyectiles estaban alojados en el cerebro de la víctima recién después de retirar el pelo, abrir el cuello cabelludo y retirar el hueso fracturado.

Los forenses sostuvieron que a simple vista no se detectaban los orificios de los balazos y solamente se visualizaban las contusiones en la cabeza.

Moreira, que operó el instrumental, señaló que en principio, las heridas parecían "hematomas pero no heridas contuso punzantes ni mucho menos contusosperforantes".

Ni escucharon disparos ni olieron pólvora

Dos cuestiones que ocurrieron en la escena del crimen llamaron la atención a los expertos. Una de ellas fue que nadie hubiera detectado el olor a pólvora en el lugar, considerando que, aunque nadie lo sabía en ese momento, se efectuaron seis disparos en un ambiente pequeño y cerrado. Ninguna de las personas que estuvieron en la casa del El Carmel mencionó haber sentido el característico olor que debería haber quedado.

Tampoco nadie escuchó los disparos aquella tarde. Era un domingo lluvioso, probablemente no haya habido mucha gente circulando. Seis disparos fueron los que el asesino efectuó contra María Marta. Nadie oyó nada. Hubo un peritaje al respecto, en el que los peritos de la Dirección de Policía Científica de San Isidro realizaron una serie de disparos en el interior de la vivienda. Según ese peritaje, los disparos no se escucharon desde el exterior.

Cargando...