Distendido y muy cauto en sus expresiones, el ex secretario de Transporte Ricardo Jaime se enteró por una consulta de La Nacion acerca de la resolución judicial que declaró nulos los miles de correos electrónicos hallados en las computadoras de su mano derecha, Manuel Vázquez, que revelaban una cadena de negocios oscuros a costa del Estado.
"Siempre me entero por los medios", reaccionó el cuestionado funcionario de los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, quien evitó dar su opinión sobre la resolución tomada ayer por el juez federal Norberto Oyarbide. "Sabía lo que habían informado los peritos, pero no sobre esta resolución", afirmó, para insistir: "Es un decisión del juez y yo no opino sobre los fallos".
Del mismo modo, el titular de la Secretaría de Transporte durante los seis primeros años del kirchnerismo evitó pronunciarse acerca de la tragedia ferroviaria ocurrida ayer en Once, que dejó un saldo de medio centenar de víctimas fatales. "No puedo opinar sobre un hecho tan desgraciado, para eso están las autoridades que correspondan", indicó.
El ex funcionario sólo fue taxativo en un punto: su militancia en favor del gobierno de Cristina Kirchner. "Seguiré militando en política toda la vida, no tengo por qué dejarlo", subrayó, aunque dejó claro que participaba "como un militante más". Lo mismo argumentaron quienes integraron su círculo de confianza durante los años en que Jaime intentaba encabezar una corriente kirchnerista en Córdoba. Consultados por La Nacion, dos de sus espadas en los buenos tiempos negaron cualquier contacto reciente.
De hecho, Jaime apenas se dejó ver en los últimos dos años. Una de las excepciones se produjo durante los festejos por la reelección presidencial, cuando el ex funcionario se mostró en el búnker kirchnerista de la capital cordobesa. "No en vano Néstor [Kirchner] dejó su vida militando para que hoy pudiéramos festejar la reelección de Cristina", señaló en aquella oportunidad, tras aclarar que no había trabajado en la campaña. "Los militantes somos así, apoyamos desde el lugar que sea", sostuvo.
Lejos de las tribunas del club Belgrano, ausente de las reuniones de la unidad básica que fundó en Nueva Córdoba y sin más incursiones al gimnasio al que llegaba en su motocicleta BMW, las últimas apariciones públicas de Jaime se repitieron en el VIP de un exclusivo boliche de la zona del Chateau Carreras, al que ingresaba por un acceso privado. Siempre en compañía de un grupo de jóvenes y con su sello personal: ropa oscura, pulseras y collares dorados.


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