NUEVA YORK (Reuters Health) - Las tropas
estadounidenses enviadas a Iraq o Afganistán son más propensas a
adoptar el tabaco sin humo que sus camaradas que se quedan en
casa y, especialmente, si presencian el combate, según demuestra
un estudio publicado en Addiction.
"Esto se suma a la lista de todo lo que aprendimos que
provoca el combate", dijo el autor principal, doctor Eric D.A.
Hermes, de la Facultad de Medicina de Yale University, New
Haven, Connecticut.
Se desconoce por qué el personal militar empezaría a
consumir tabaco sin humo al volver a casa, pero Hermes sospecha
del estrés.
Eso es porque el traslado del personal a una zona de
conflicto y la exposición al combate estuvieron asociados con un
riesgo más alto de estrés que el traslado únicamente. Y las
tropas con síntomas del trastorno de estrés postraumático (TEPT)
también mostraron un aumento de ese riesgo.
Los resultados surgen del Estudio de Cohorte Millennium, un
proyecto oficial para estudiar los efectos del servicio militar
en la salud. El 2 por ciento de los más de 45.000 militares
controlados entre el 2001 y el 2006 comenzó a consumir tabaco
sin humo en ese período. Un 9 por ciento ya había adquirido la
adicción y la mantenía.
Las tropas trasladadas al exterior, pero no expuestas a
combate, eran casi un tercio más propensas a empezar a consumir
tabaco sin humo que los camaradas que no eran trasladados.
Ese riesgo era entre dos tercios y tres cuartos más alto en
las tropas que habían combatido o que habían sido trasladadas
varias veces.
Según Hermes, esos niveles distintos de traslados al
exterior representan diferentes niveles de estrés. Por lo tanto,
consideró que sería viable la influencia del estrés. Otro
resultado que lo respalda es que el equipo también observó "una
relación con los síntomas del TEPT".
Menos del 4 por ciento de las tropas tenía esos síntomas,
según revelaron los resultados de un cuestionario estandarizado.
Ese personal era un 54 por ciento más propenso a empezar a
consumir tabaco sin humo que el personal sin síntomas de TEPT.
Hermes sostuvo que existen otros factores que, junto con el
estrés, llevarían a algunas tropas trasladadas al exterior a
consumir tabaco.
Estudios previos habían demostrado que aunque su consumo
estaba disminuyendo entre el personal militar, aún sigue siendo
alto cuando se lo compara con el de la población general de
Estados Unidos. En el 2005, casi el 15 por ciento del personal
militar respondió que había usado tabaco sin humo el año
anterior, comparado con menos del 3 por ciento de los
estadounidenses.
Todavía se desconoce si algunas tropas están "tratando" el
estrés con tabaco o si su consumo de alguna manera potencia el
estrés. "Es la pregunta del huevo y la gallina", dijo el autor.
Pero los resultados, para Hermes, sugieren que los médicos
que tratan a esas tropas no sólo deberían indagar si fuman, sino
también si consumen otras formas sin humo de tabaco.
En todas las bases militares de Estados Unidos se venden
productos de tabaco. Un estudio del 2009 a pedido del Pentágono
y el Departamento de Asuntos del Veterano recomendó prohibir la
venta de tabaco en propiedades militares. Pero aún sigue siendo
una recomendación.
FUENTE: Addiction, online 23 de enero del 2012.


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