WASHINGTON.- Los gobiernos de Barack Obama y de Cristina Kirchner mantendrán esta semana en Buenos Aires cruciales contactos, bajo el eco del episodio que más tensó la relación bilateral y la tiñó de imprevisibilidad con un efecto, según se admite aquí, aún no del todo superado.
Pese a no estar aún confirmada por el Senado, la secretaria adjunta para América latina del Departamento de Estado, Roberta Jacobson, iniciará pasado mañana su primera visita oficial a la Argentina.
Lo hará al cumplirse el primer año del "episodio del avión", tal como pasó a llamarse la sorpresiva decisión del gobierno argentino de incautar, en Ezeiza, material militar enviado por los Estados Unidos para un entrenamiento acordado con el gobierno de Cristina Kirchner semanas antes.
Fue el 10 de febrero del año pasado. En un operativo encabezado por el canciller Héctor Timerman, se incautaron varias cajas; se aseguró que eran "peligrosas", que tenían "material sensible", que Washington quería hacer "inteligencia" con ellas y se amenazó con "destruirlas". Sin embargo, cuatro meses después, el 4 de junio, con mucho menos estruendo, todo se devolvió sigilosamente.
El incidente se agravó hasta ocupar al presidente Obama, quien, en declaraciones a LA NACION, lo calificó de "serio" y pidió la restitución de un material "indebidamente" retenido. El desenlace de la historia, semanas después, pareció darle la razón. "La verdad, prefiero no acordarme", fue, días atrás, la primera reacción de una fuente muy vinculada con la relación bilateral cuando LA NACION quiso saber cómo se veía aquel episodio un año después.
Desde la reelección de Cristina Kirchner, en octubre pasado, la diplomacia de ambos países emite señales de distensión y hasta de "relanzamiento" del vínculo, con la idea de darle "profundidad y previsibilidad". El "cara a cara" y la foto consecuente que por fin tuvo con Obama alimentaron expresiones de que ahora hay "un nuevo clima".
Quienes trabajan en eso admiten, sin embargo, que la "sombra del avión" no se disipó del todo y extiende, cada tanto, una sensación de incomodidad.
Algunos de sus protagonistas ya no están en los lugares que ocuparon entonces. Tal el caso del ex secretario adjunto para América latina Arturo Valenzuela o del ex embajador argentino Alfredo Chiaradia.
Al diplomático le tocó asistir no sólo al episodio del avión, sino, también, a la calificación que, sólo unos días antes, el canciller había hecho de lo Estados Unidos como un "exportador de tortura".
Otro tanto le ocurrió a Chiaradia con el aún irresuelto incidente por el no pago de fallos del tribunal arbitral del Banco Mundial (Ciadi) a dos empresas norteamericanas.
También, con la represalia que eso generó en Washington, que se opone a los créditos que la Argentina gestiona ante el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial (BM). Tampoco está Philip "PJ" Crowley, el ex vocero del Departamento de Estado, que exprimió lenguaje -y hasta apeló a Twitter- para expresar el asombro norteamericano por la incautación.
Al frente de la Cancillería, en cambio, Timerman será, otra vez, anfitrión de la enviada de Obama.
Jacobson llega cuando la Argentina viene de recibir una pública llamada de atención del Fondo Monetario Internacional (FMI) por no haber cumplido con las mejoras a las que se comprometió sobre su índice de inflación. También, cuando se agotan las instancias de negociación con Washington para que la Argentina pague fallos del Ciadi en favor de dos empresas norteamericanas.
La funcionaria sustenta la línea del Departamento de Estado, en el sentido de que las deudas deben pagarse y de que la Argentina debe normalizar la relación con sus acreedores.
ROBERTA JACOSON
Secretaría adjunta para América Latina del gobierno de EE.UU.
Profesión: abogada y diplomática Área: Departamento de EstadoEntre 2007 y 2010 trabajó en el Departamento de Estado, en temas relacionados con México y Canadá. El año pasado reemplazó a Arturo Valenzuela en la Secretaría Adjunta para América Latina.


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