El nuevo Organo Fiduciario de Ferro Carril Oeste trabaja a todo vapor en procura de objetivos tales
como levantar la quiebra, sanear el club, remodelar el estadio
haciéndolo de cemento y poner al frente de las divisiones inferiores
a Carlos Aimar y Víctor Marchesini.
"Nuestra meta es levantar la quierbra del club y sanear el
déficit. Asumimos con al idea de que el club tiene un valor
impresionante y los socios lo saben. Los órganos anteriores (y no queremos
juzgarlos) pensaban que la institución era obsoleta, que no podía
seguir subsistiendo", enfatizó Marcos Brusa, quien junto a Claudio
Golubok y Julio Marsano conforman el nuevo Organo Fiduciario que
se ocupa de la entidad de Caballito.
Golubok también se diferenció claramente de la gestión que
desarrollaron sus predecesores en el cargo: "(pensaban) que se
administraba pobreza y que viniendo dos horas por día a firmar iban a
solucionar las cosas, y la verdad que no es así. Acá hay que tener
dedicación para poder lograr el fin por el cual fuimos
designados".
Y la única representante del género femenino del triunvirato
fue más amplia todavía a la hora de tomar distancia de la gestión
anterior: "No vinimos solamente a cumplir para cobrar los
honorarios a fin de mes o a cuenta de la regulación final, sino con el
espíritu, las ganas y la fuerza para poder sacar a Ferro adelante, y
creo que lo vamos a lograr".
Brusa y Golubok hablaron del estado en que encontraron al club
y de lo que pretenden en una nota concedida a la revista
partidaria "Gente de Ferro", la que tiene una salida mensual y se edita
desde hace 24 años.
Golubok se refirió a los planes en el rubro infraestructura:
"El club tiene un problema grande, que es su estado edilicio. Las
instalaciones están en estado de abandono total. Para eso
precisamos firmar contratos importantes, que van a durar más que el término
de nuestra gestión. La idea es no sólo que lo apruebe la
Justicia, sino que también sea aprobado por una asamblea de socios".
Y fue más precisa todavía con relación hacia adónde apuntan:
"Para firmar, por ejemplo, con un sponsor que paga cinco millones
de dólares para que haga la cancha nueva, hay que hacerlo por un
lapso de diez años. Lo mismo que para arreglar la Sede, la
inversión es muy grande y se va a necesitar un contrato a largo plazo y
eso el club no tiene manera de afrontarlo, salvo con inversores".
En cuanto a la restructuración del fútbol amateur, Golubok una
vez más fue muy clara acerca de sobre quién recaerá la
conducción: "Puedo decir que será gente ex Ferro, muy querida por los
socios. Está claro que nosotros escuchamos a ellos y sabemos qué es lo
que eligieron. Confiamos en la gente con la que estamos hablando
por su experiencia, por su curriculum. No tendría que decirlo,
pero...las charlas son con el Cai (Aimar), Marchesini y otros ex
futbolistas de Ferro".
NHM

