Fecha: 4 de enero de 2012. Tema: Entrevista a Juan Pablo Bubello, doctor en Filosofía y Letras con orientación en Historia por la Universidad de Buenos Aires. Primera escena: Bubello y el cronista revisan los productos de oferta en una santería esotérica en Plaza Italia, en la ciudad de Buenos Aires. Segunda escena: Adriana, bruja estable del local, minimiza los presuntos beneficios de sus pócimas, acaso por respeto al artículo 208 del Código Penal, que castiga el Ejercicio Ilegal de la Medicina. Tercera escena: Interior de una librería espiritualista, a dos cuadras de allí, sobre la calle Thames. Oscar, el librero, nos autoriza a filmar parte de la charla con un fondo de estantes, donde Juan Pablo rescata un libro de "verdadero ocultismo", titulado Astrología del amor. El cronista le pregunta a Oscar si tiene libros sobre hechicería o daño por imágenes. Cuarta escena: con escasa amabilidad, el historiador y el cronista son expulsados del lugar.
Bubello habla del libro hallado y del incidente en estos videos:
A sus veinte años, Juan Pablo soñaba con explorar las románticas historias de los magos, hechiceros y alquimistas de la Europa Medieval y Moderna. Como viajar estaba fuera de su alcance decidió sumergirse en la alucinante historia (a veces escabrosa, otras maravillosa) de los orígenes de la magia en su país. Escribió una tesis de 1.200 páginas, por la que obtuvo su doctorado en 2008. Su tesis quizás no tuvo más de lectores que los dedos de una mano, y ésta le insumió seis años de su vida. Años después, Editorial Biblos publicó la versión de divulgación, "Historia del esoterismo en la Argentina. Prácticas, representaciones y persecuciones de curanderos, espiritistas, astrólogos y otros esoteristas".
A sus 38 años Bubello es tal vez el único historiador latinoamericano, entre el puñado de científicos sociales de todo el mundo interesados en la cuestión, que acometió el estudio del ocultismo occidental más allá de las fronteras regionales. En 1999, cuando se graduó en la Universidad de Buenos Aires, quiso que su tesis abordara los orígenes del esoterismo europeo. Su profesor, José Emilio Burucúa, le sugirió que en tal caso se preparara para continuar sus estudios en Inglaterra. "Imaginate —explica a Ciencia bruja— eso para mí era escalar el Everest". Cuando Burucúa vio la frustración en los ojos de su alumno le preguntó: "¿Y qué habrá de la historia de la magia en la Argentina?". Esa pregunta catapultó a Bubello a explorar las raíces culturales del esoterismo criollo. Las fuentes históricas eran tan escuálidas que eso lo estimuló. Guarda un recuerdo grato de su entusiasmo. "Cuanto más buscaba, mayor era el desafío", dice ahora, reenfocado desde hace cuatro años en su primer amor, el esoterismo en Europa, desde el Centro de Estudios sobre el Esoterismo Occidental (CEEO/UNASUR), que dirige.
Según Bubello, ciencia, religión y Estado parecen haber pactado perseguir al esoterismo. "Nuestra cultura, sostiene, persigue al esoterismo en su conjunto", cayendo en el extremo de "impugnar el todo por la parte".
- ¿Qué personaje del esoterismo te entusiasmó más investigar y porqué?
Desde el punto de vista de la historia cultural, diría que Pancho Sierra. Provenía de las clases acomodadas de su tiempo. Fue el esoterista más carismático del siglo XIX y según la tradición popular, la Madre María fue su discípula y heredera. Pretendía curar todo tipo de dolencias con agua fría, imponiendo las manos y por medio de palabras. Atendía a sus numerosos clientes en su estancia El Porvenir, entre Rojas y Pergamino. Se dijo que hasta había curado a una persona paralítica. No sólo lo consultaban lugareños y campesinos de la provincia de Buenos Aires, también tenía relación con importantes políticos de la época: Máximo Paz, Bartolomé Mitre, Julio A. Roca, José Hernández y su hermano Rafael, Adolfo Alsina, etc. Pero hay otro personaje que, a lo mejor, me ha entusiasmado en igual proporción o quizás más.
- ¿Cuál?
El "Brujo", José López Rega. A principios de 1960 López Rega era un astrólogo más del esoterismo vernáculo, que habría estado vinculado a un grupo llamado Anäel, donde era conocido como "hermano Daniel". En 1962 publicó un libro titulado "Astrología Esotérica", un texto extraño, plagado de números y símbolos que cuesta comprender. Como sabemos, su estrella ascendió vertiginosamente cuando estableció vínculos con el Peronismo. Hacia 1972, cuando el cadáver de Evita yacía en Puerta de Hierro, López Rega pretendió transmitirle a Isabel Perón la "energía aurea y los flujos de poder" de la segunda esposa del General, haciéndola acostar sobre el cajón que contenía el cuerpo de Eva entre velas encendidas. A Perón le hizo mapas astrológicos de los líderes militares de la época. López Rega fue el más influyente de los personajes que rodearon a Isabel. Acaso por eso, lo considero el esoterista de la historia argentina que más lejos llegó a adentrarse en el círculo íntimo del poder político.
José López Rega escribió "Astrología Esotérica (Secretos Revelados)", Editorial Rosa de Libres, Buenos Aires, 1962.
- ¿Confrontaste la historia del esoterismo en la Argentina con la de otros países?
Por supuesto. Sucede que con el masivo proceso de inmigración de fines del siglo XIX, llegan a nuestro país las prácticas y representaciones esotéricas generadas en Europa, principal pero no únicamente, teosóficas y espiritistas. Así se conformó en Argentina un "campo esotérico", integrando a las foráneas con las que ya existían. Fue necesario investigar la historia de esas prácticas y representaciones en su escenario original europeo para establecer distinciones respecto de su arraigo en Argentina. Ese asunto me llevó buena parte de la investigación. Por el momento, casi el 70% de la tesis está sin publicar.
- ¿En qué cosas debían creer los argentinos que asistían a servicios mágicos a inicios del siglo XX?
Depende de la posición social. Los sectores populares rurales poseían representaciones diversas y eran clientes de salamanqueros, saludadores, tatadioses, curanderos, adivinos y cartomantes. Cada uno de ellos ofrecía prácticas específicas destinadas a curar, dañar, adivinar o predecir el futuro, cuidar las cosechas, proteger los ranchos, contrarrestar tormentas, encontrar tesoros ocultos, amarrar amores. Para ello se valían de animales, plantas de toda especie, minerales, pócimas, yuyos. En los sectores populares urbanos, en cambio, existían manosantas, astrólogos, tarotistas, videntes. Los objetivos eran los mismos, pero no las prácticas. Entre los sectores acomodados también hubo relaciones con el esoterismo aunque desde otro lugar a causa de su poder adquisitivo mayor. Por ejemplo, muchos usaban piedras preciosas escondidas en sus ropas, a modo de talismán mágico para atraer la suerte, adquirir vigor sexual, obtener prosperidad en el comercio. Estos grupos sociales también se relacionaron con los esoteristas autóctonos urbanos. Pero, sobre todo, lo hicieron con los esoteristas que llegaron con la inmigración —pues las prácticas y representaciones de éstos eran más eruditas y se transmitían con libros, folletos y boletines buscando clientes más educados y cultos—.
- ¿Y en la actualidad?
Hoy el campo esotérico persiste aunque transformado. Basta con leer los diarios, mirar la televisión o buscar en Internet para ingresar en todo ese impresionante mundo de representaciones y prácticas que se ofrecen, transmiten, consumen y se resignifican constantemente. Lo mágico, lo astrológico, la adivinación, el daño mágico, el espiritismo, son prácticas y representaciones bien vigentes que circulan por todas las clases y grupos sociales. Buscan ofrecer una alternativa de sentido frente a los tradicionales campos de la ciencia y la religión. Pero como también establecieron puntos de contacto con ambas, se generó un proceso extremadamente complejo. Algunos esoteristas han desarrollado estrategias para legitimar sus prácticas y representaciones en un contexto cultural donde todavía son atacados y estigmatizados. Así hablan de su "ciencia" oculta, organizan "congresos" sobre sus prácticas, se rotulan como "licenciados" y difunden sus ideas en revistas y libros por doquier. Otros prefieren ofrecerse en el marco de lo que llaman "templos" y se presentan como "maestros" a sus seguidores.
- ¿Cuáles son los motivos de consulta más frecuentes?
El esoterismo es una forma de representar el mundo, al hombre y al universo que intenta dar sentido y significado a la vida. Y en función de ello se efectúan prácticas específicas. Los motivos son variados. Vinculados a la salud, por ejemplo. Si alguien tiene una dolencia corporal, puede creer que es efecto de un gualicho o mal de ojo y entonces consulta a un esoterista para contrarrestarlo. O lo contrario: se consulta sobre cómo buscar dañar —o hasta buscar matar— a una persona saludable. También por causas económicas, por ejemplo, adivinar el porvenir: saber si obtendrá un trabajo, o si lo perderá, si el negocio que emprende será productivo o conducirá a la bancarrota, etc. Motivos intelectuales: descubrir una supuesta verdad revelada transmitida iniciáticamente entre pequeños grupos a lo largo de la historia del hombre, o pretender "salvar al mundo" —o a un individuo, o a un grupo— de sus males a partir del conocimento de cierta gnosis... Motivos sentimentales o emocionales: alcanzar un amor no correspondido, mantener un amor que se termina; contrarrestar el odio de un enemigo, enemistar a dos amigos, prevenir la envidia, etc. Hasta descubrí e investigué casos de consultas a adivinos para saber el número de lotería que saldrá al día siguiente.
- ¿Qué es el gualicho?
Es una forma más de creencia en el daño mágico, aunque específica. Para los pueblos originarios radicados en lo que ahora es Buenos Aires era un genio o espíritu del mal que se introducía en el cuerpo y causaba daños. Lo contrarrestaban con danzas y cantos a partir de la acción de los hechiceros-machi. Pero con el contacto con el hombre blanco el gualicho cambió de significado y pasó a ser la acción de un sujeto malvado que buscaba dañar a otro. De ahí el verbo nuevo: engualichar o dañar mágicamente con gualichos. Esta representación se mantuvo vigente, con su nuevo significado, durante todo el siglo XX. Por ejemplo, yo la he descubierto en el mundo de representaciones de las hermanas que terminaron asesinando a su padre en el espantoso crimen del barrio de Saavedra, en el año 2000 y que tuvo tan amplia repercusión.
- ¿Qué cambios hubo en el mundo de las creencias esotéricas de 110 años a esta parte?
El campo esotérico se amplió, diversificó y complejizó notablemente a lo largo del siglo XX. Los factores históricos son múltiples. En el caso de la Argentina, si bien la gran inmigración terminó en la década de 1920, las prácticas y las representaciones esotéricas siguieron transformándose con la llegada de los inmigrantes provenientes de los países vecinos desde 1930. Además, en los últimas décadas del siglo XX, el esoterismo se transformó notablemente por la expansión que logró a través de los medios masivos. Dado que los medios acortan las distancias y los tiempos y facilitan el contacto entre esoteristas de diversas corrientes, han propiciado una mayor heterogeneidad. Paralelamente, la propia Argentina se transformó desde el punto de vista material, y la mayor parte de la población se urbanizó. En este marco, algunos esoteristas casi han desaparecido de la historia argentina (saludadores, salamanqueros, magnetizadores) y otros persisten aunque cambiando sus prácticas y representaciones tradicionales para adecuarlas a los nuevos tiempos (tarotistas, curanderos, espiritistas, teósofos, etc.).
- ¿Qué antigüedad tiene "el daño" mágico, cómo se ha transformado?
Es muy antiguo, el daño mágico llega a nuestro actual territorio con los conquistadores españoles. En el siglo XIX se lo atribuían al Basilisco —una víbora pequeña con un solo ojo— que se creía merodeaba en las pampas, o a la acción de un aojamiento o mal de ojo efectuado por una persona envidiosa o malvada. También se creía en el daño efectuado por medio de un mate, como señala el Martín Fierro. Se buscaba dañar por imágenes, enterrándolas en un cementerio junto a un cádaver o clavándoles alfileres. Y también de palabra, enunciando fórmulas precisas y repetidas sobre una persona —o un animal— hasta que se creía haber alcanzado el objetivo. Muchas de estas prácticas persistieron en el siglo XX, pero también surgieron otras, como las que atribuyó el daño a la acción de un espíritu, al que, por ende, habría que contactar para establecer la causa.
- En tu descripción de las persecuciones a curanderos, astrólogos, espiritistas y otros esoteristas parecés tender un manto de piedad. ¿Por qué?
Más que un manto de piedad busco entender un complejo proceso histórico de múltiples aristas. Como en el propio devenir de la tradición occidental, los esoteristas argentinos también han sufrido —y sufren— múltiples ataques y persecuciones. La ciencia moderna —básicamente, la corporación médica— los tilda de charlatanes, estafadores, envenenadores, etc. y los asocia con la ignorancia, el fraude, el abuso sobre crédulos e ignorantes. La religión —la Iglesia católica, pero no únicamente—, los asocia al pecado, el satanismo, el pacto con el Demonio, las sectas diabólicas, etc. Por medio de la presión de los científicos y religiosos, el Estado Nacional, a través de sus jueces, llevó a prisión a muchos de ellos por ejercicio ilegal de la medicina, estafa, defraudación, etc. A la vez, en la cultura argentina los esoteristas no han sido, ni son, hegemónicos y sin embargo son sujeto de burla y ridiculización. Recordemos, por ejemplo, el personaje televisivo de El Manosanta del célebre actor cómico Alberto Olmedo. Pero, desde el punto de vista de la historia cultural, el esoterismo es tan sólo una forma de representarse al mundo, en principio, diferente y alternativa de las prácticas y representaciones construidas por científicos y religiosos. Por ende, entiendo que así como hubo y puede haber hoy conflicto entre ciencia y religión, también lo hay entre éstas y el esoterismo.
Bubello habla de su libro "Historia del esoterismo en la Argentina".
- Si estaban en inferioridad de condiciones ante los poderes del Estado, ¿es legítimo que se ocupen de la salud de las personas?
Por supuesto que no. Y hace bien el Estado Nacional en impedirles actuar en ese ámbito específico y particular. Pero en mi trabajo voy más allá: descubro, investigo y hago explícito que, en nuestra cultura, se persigue al esoterismo en su conjunto, buscando así cercenar manifestaciones que, en principio, son tan legítimas como otras. Ahora bien. Entender históricamente no significa justificar. Sabemos que desde el siglo XVII la ciencia ha demostrado la ineficacia y falsedad de las prácticas esotéricas… viajamos al espacio en naves espaciales, no en alfombras mágicas. Pero, aún así, cuidado, tampoco hay que caer en el extremo de impugnar al todo por la parte. Y además, si en el esoterismo existen, sin duda, algunas prácticas que son perjudiciales para el hombre, ¿acaso no tenemos ejemplos históricos puntuales en igual sentido en el ámbito de la ciencia o en el de la religión?
- Claro, pero la religión, lejos de pretender tener pruebas de la existencia de sus dioses, se refugia en la fe ("creo porque creo") y eso le da cierta inmunidad. La ciencia no se proclama dueña de ninguna verdad, progresa gracias a la refutación, el arbitraje de sus pares y se autocorrige. El esoterismo pretende causar efectos en la salud de las personas que se pueden comprobar. ¿No creés que eso justifica algunas persecuciones?
Entiendo. Pero no me refiero a las "representaciones" religiosas o científicas sino a sus "prácticas" nocivas para el hombre. Por ejemplo, pienso en aquellas de la ciencia que terminaron arrojando la bomba atómica sobre Hiroshima o las de la religión que, legitimándose en los fundamentalismos dogmáticos, promovieron torturas, homicidios y hasta masacres en masa en el siglo XX. Y, sin embargo, por esas prácticas específicas, nadie en el campo cultural pretende impugnar a la ciencia o a la religión en su conjunto.
Alejandro Agostinelli es periodista y editor del blog Factor 302.4

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