Las abducciones, muy presentes en la cultura pop (aviso de Speedy, 2009)La fama de Fran Drescher, conocida en todo el mundo por su papel protagónico en "La niñera" (The Nanny, 1993-1999), acaba de resucitar tras haber declarado que, antes de que ella y su ex marido, Peter Marc Jacobson, se conocieran, fueron secuestrados por extraterrestres. Según la actriz, estos seres les implantaron un chip en diferentes etapas de sus vidas, "programándolos" para estar juntos. Fran exhibe una cicatriz en su mano a modo de prueba. Jacobson ha contestado que esa herida se la causó con la mecha de un taladro o con agua hirviendo. "Eso es lo que (los extraterrestres) le han programado pensar", replicó Drescher. La sangre no llegó al río, ambos están "Felizmente divorciados", como lo indica el nombre de la sitcom que le devolvió a Drescher cierta popularidad.
No es raro que la actriz neoyorkina elija ver "el lado bueno" del presunto rapto alienígena. En 1985 sufrió un abuso sexual, en 1999 se separó de Jacobson cuando supo que era homosexual y al tiempo le diagnosticaron cáncer de útero. Ella superó con gran sentido del humor cada trance. En 2008, por la tenacidad de su lucha a favor de despertar la conciencia femenina en temas de salud, fue nombrada por el gobierno de los EE.UU. Embajadora de Buena Voluntad. "Mi vida entera estuvo consagrada a cambiar lo negativo en positivo", escribió en su autobiografía "Cancer Schmancer" (que también es el nombre que recibe su fundación).
Curiosamente, el episodio de violencia sexual que Drescher afirma haber padecido antes de la experiencia está relacionado con una investigación de Susan Clancy, psicóloga de la Universidad de Harvard interesada en aquellas personas que recuperaban de la memoria recuerdos de un abuso sexual en la infancia (tema de su libro "El mito del Trauma", 2010)
Clancy descubrió que las mujeres con tendencia a fantasear sus recuerdos eran las mismas que solían informar sobre tales abusos. Como este hallazgo no era prueba suficiente de que las mujeres no hubieran sido abusadas, buscó un grupo de control donde no quedase el menor atisbo de duda de que estaba ante recuerdos falsos. Así llegó Clancy a las abducciones, tema del que se ocupa en su libro "Abducted. How people come to believe they were kidnapped by aliens" (Abducidos. Cómo la gente llega a creer que ha sido secuestrada por alienígenas) (2005).
¿Qué impresión se llevó de los presuntos abducidos? Que son personas que comienzan a relacionar extraños recuerdos con visiones de ovnis y, por conocimientos previos o influencias posteriores, sospechan que, tal vez, fueron "arrebatados". Por lecturas, películas o programas de TV ya saben que, cuando los alienígenas capturan humanos, los paralizan, los someten a un (a veces tortuoso) examen médico y finalmente "borran" de sus mente los recuerdos traumáticos. La nave los deja en alguna parte (incluso en sus propias camas) y se quedan con un recuerdo asombroso y ninguna evidencia. ¿Cómo llegan a creer que fueron raptados? Clancy estableció que no siempre es una conclusión que sacan por sí mismos, más bien reciben el "diagnóstico" de ufólogos aficionados a la psicoterapia que, bajo hipnosis, extraen de sus mentes un "auténtico" secuestro alienígena.
En los EE.UU. existen centenares de comunidades terapéuticas que ofrecen contención a quienes juran haber sido abducidos, que su eficacia es más que dudosa (la mayor parte de ellas aceptan la realidad de tales experiencias) y sus coordinadores son psicólogos, ufólogos, ex abducidos o terapeutas new age especialmente motivados para orientar a estas personas hacia dónde creer. Los recuerdos de los protagonistas, si son de buena fe y no mitómanos que han elaborado una historia, a veces son traumáticos: el solo hecho de que declaren haber sido "secuestrados" denota asalto, violencia y privación de la libertad. Y llegan a estos grupos buscando ser comprendidos, escuchados y sentirse menos solos. Allí muchos descubren que no todos "sufren" su alegada abducción extraterrestre.
El profesor Richard McNally, psicólogo cognitivo conductual del Departamento de Psicología de la Universidad de Harvard, estableció que las reacciones de las personas con recuerdos reales de guerras, abusos sexuales o accidentes que los pusieron al borde de la muerte son "emocionalmente iguales" a la de los primeros, con una diferencia: dicen estar felices de haber contactado con seres de otro mundo. A veces llegan más lejos y se muestran satisfechos de estar entre los elegidos para participar en los "programas de hibridación". Según ufólogos como John Mack, David Jacobs o Budd Hopkins, los extraterrestres buscan aparearse con la especie humana. Ahora bien, cada ufólogo le atribuye a los ET un propósito diferente.
CRUZA HUMANOS-ALIENÍGENAS, ¿QUÉ SALDRÁ?
Para su libro "Contactos: 13 Casos Reales de Secuestros por ET" (1994), el doctor John Mack entrevistó a 80 abducidos. El psiquiatra no sólo creía que los alienígenas eran pacíficos. Se había convencido de que los ET cruzan especies para crear una raza capaz de sobrevivir al Apocalipsis. Los guionistas de series como "Expedientes Secretos X" o "Dark Skies" abrevaron de esa literatura. Para Mack las abducciones "ofrecen un camino revolucionario para comprender la realidad y nuestro lugar en el universo" ya que los alienígenas "estrenan una nueva era en la conciencia humana". Los extraterrestres del doctor Mack, fallecido en 2004, tenían mucho que ver con su propia agenda de intereses. En los 70, enseñó técnicas terapéuticas para inducir en sus pacientes revelaciones místicas, luego fundó el Centro de Psicología y Cambio Social, fue miembro de la organización internacional Médicos Internacionales por la Prevención de la Guerra Nuclear y fue parte de Médicos por la Responsabilidad Social. "La experiencia del encuentro extraterrestre casi parece un programa que llega desde el cosmos a quienes se encuentran afectados espiritualmente", declaró.
El teledirector en El eternauta 1957IMPLANTE ARGENTINO. En El Eternauta (1957), de Héctor G. Oesterheld, los Ellos son una avanzada ET que había tercerizado la colonización de la Tierra a una raza esclava, los Los Manos. Estas criaturas insertaban en la nuca de los cautivos un dispositivo, el teledirector, con el que "manificaban" sus cerebros. No fue anticipación: en el film "Invasores de Marte" (1953), "ellos" ya implantaban artilugios en la nuca de los abducidos.
El historiador de la Universidad de Temple, David Jacobs, también cree que los abducidos dicen la verdad. Pero afirma que la Tierra está por recibir la invasión de varias civilizaciones extraterrestres que "manipulan genéticamente al hombre para crear una nueva raza", híbrida entre el hombre y los seres del espacio. Jacobs, como Hopkins, llegó a la desoladora conclusión de que las abducciones son parte de un plan que abarca a varias generaciones. "Taken" (2002), la miniserie producida por Steven Spielberg, retoma esta interpretación de estas experiencias. En su trama, miembros de varias familias (hijos, padres, tíos, abuelos) fueron abducidos, les introdujeron implantes en sus cerebros o poseen talentos especiales como resultado de hibridaciones raciales intergalácticas. En su libro "The Threat" (La Amenaza, 1998) Jacobs ya había afirmado que los abducidos están siendo violados por una especie alienígena que cumple un "programa clandestino de explotación psicológica" que incluye el arrebato de los fetos de las abducidas en pos de "una faena de pavorosas consecuencias para la Humanidad".
UNA EPIDEMIA ARTIFICIAL
Si bien la idea de que hay extraterrestres afuera que controlan nuestra mente es anterior a 1961, año de la primera "abducción oficial" informada por el matrimonio de Betty y Barney Hill, la idea de los Grises que raptan gente es un fenómeno de fines de los ochenta.
Dos pilares en la construcción de este estereotipo en la cultura popular fueron el propio Hopkins, y Whitley Strieber, un escritor de historias de terror que, en su libro "Communion" (1987), juró que estaba hablando de experiencias propias y reales.
Algunos barajaron cifras que llevaron a pensar en una epidemia de proyección masiva. En 1991, la Organización Roper realizó una encuesta a 5.947 norteamericanos para determinar "cuántos adultos podrían haber sido secuestrados por ET". Para diseñar el cuestionario convocaron a Hopkins, a Jacobs y a Ron Westrum, sociólogo de la Universidad de Michigan. Según el informe, el 2% de la población había sido abducida al menos una vez en su vida. De multiplicar ese porcentaje por la población del planeta en los últimos 50 años surge la increíble cifra de ¡100 millones de secuestrados por extraterrestres! Lamentablemente, la encuesta era tramposa. No era que los entrevistados admitieran abiertamente sus abducciones, cada caso "positivo" era en realidad una colección de síntomas que los autores se encargaban de interpretar. Así, el afectado por una "laguna mental inexplicable" pasaba a ser "un abducido latente".
De ahí en más, especialmente en los EE.UU, el temor a caer bajo la influencia mental o a ser capturado por alienígenas se extendió. Algunos desarrollaron dispositivos para poner fin a las abducciones. Michael Merkin, por ejemplo, construyó unas "pantallas mentales" que consisten en un casco de motoquero cubierto por nueve capas de carbono impregnadas en poliolefina. En su web Stop Alien Abduction publica el agradecimiento de los usuarios. "Ahora duermo tranquilo", "desde que lo uso ya no me molestan", confiesan. "Los primeros intentos resultaron un completo fracaso", admite Merkin. El segundo modelo alcanzó una efectividad cercana al 75%. Ocho abducidos lo llevaron puesto entre 2 y 6 meses. Seis tuvieron éxito, pero a dos usuarios, parcialmente conscientes, "les convencieron a quitárselos y fueron abducidos". Merkin construyó un tercer modelo "100 % efectivo". Nadie fue capturado mientras lo tuvo puesto. "Corta de cuajo cualquier contacto telepático o intento de control mental alienígena", afirma.
CascoAluminioSTOP ABDUCTIONS. El casco anti-abducciones que usan los hijos del pastor de Señales (2002) se basa en un modelo desarrollado por un movimiento que se declara "harto de abusos alienígenas".
En "Señales" (M. Night Shyamalan, 2002) los niños usan unos "cascos anti-abducciones" como los de Merkin. En "Taken", los militares le ponen a la niña índigo Allie Keys (Dakota Fanning) un "escudo mental" para obstruir el contacto. Y en el mundo real, Ali Rahimi, ingeniero del Instituto Tecnológico de Masachussetts (MIT), se calzó un casco contra intrusiones alienígenas para comprobar su efectividad. Quiso corroborar lo que dicen los ufólogos —que impiden el paso de ondas radiales "extraterrestres o gubernamentales"— y se encontró con otra cosa: el uso de los yelmos de aluminio ¡ la amplifican !
Galeria de abduccionesLLÉVENSE A LAS HUMANAS. Estos fanzines fueron publicados entre 1930 y 1940. Es notable la profusión de escenas donde los alienígenas capturan jovencitas, mucho antes de la primera abducción "real" de 1961.
Los psicólogos de Harvard McNally y Clancy descubrieron que la vivacidad de un recuerdo traumático no es evidencia de su autenticidad. Y que no es necesario que una experiencia sea verdadera para acusar en la memoria un impacto emocional. Aquellos que recuerdan haber sido abusados en la niñez y los que creen haber sido abducidos, y hasta violados, por extraterrestres, comparten la predisposición a sufrir la llamada parálisis del sueño, una incapacidad transitoria para moverse, entre el sueño y la vigilia, que suele ser fuente de angustia y causar la sensación de que falta el aire. Sentirse paralizados no sólo es uno de los patrones más comunes entre los abducidos, también acompaña a alucinaciones realistas (o hipnopómpicas) que pueden incluir la percepción de figuras o de destellos luminosos. McNally ha explicado que cuando la alucinación y la parálisis del sueño se dan al mismo tiempo, algunas personas reaccionan como si las cosas estuvieran pasando de verdad. "Muchos se aterrorizan", dice Clancy, "y tratan de hallar un significado". A veces, estas personas terminan abrazando las interpretaciones de supuestos expertos que —hipnosis mediante— "perfeccionan" el relato.
Eso no es todo lo que hace falta para lograr la "abducción perfecta". Los psicólogos de Harvard dicen que el 4% de la población está predispuesto a la fantasía. Y esta cantidad de personas, en un entorno que favorece creer en la amenazadora —y a la vez excitante— posibilidad de que los alienígenas estén experimentando con humanos, también aumenta las chances de generar falsos recuerdos
McNally y Clancy admiten no saber por qué no hay más casos de abducción, estando tan extendidos los trastornos de la parálisis del sueño y la predisposición a la fantasía. Tal vez, muchas más historias fantásticas permanecen en las sombras.
Como sea, estas investigaciones, reflexiones y especulaciones ayudan a entender por qué "la niñera" puede ser una sincera creyente de que los ET le han puesto un chip en su mano para programar sus relaciones de pareja. Después de todo, una retícula de afirmaciones, relatos y experiencias ha contribuido a construir un universo que da sentido a estas historias, que pueden prescindir de la legitimidad de la ciencia sin perder por eso —ante la mirada de los devotos— un ápice de credibilidad.
Alejandro Agostinelli es periodista y editor del blog Factor 302.4




74 comentarios