La mitad más uno se los imagina en el centro de un banquete de frutos de mar, en lo posible fritos con salsa de ajo. O apreciando su tinta, la cual expulsan y tiñe en negro a las famosas pastas Nero di Seppia. No es el caso de los neurocientíficos a cargo de la empresa Backyard Brains. Un equipo de investigadores decidió estimular los axones gigantes de un calamar enviándole señales eléctricas desde unos auriculares conectados a un iPhone nano. ¿Qué envió? Bueno, unas señales muy divertidas: una canción de la banda latino-californiana Cypress Hill. Así, el rap se plasmó en los llamados "cromatóforos", esto es, en las células pigmentadas del calamar.
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El resultado, como se puede apreciar, es psicodélico e hipnótico. Es otro caso donde parece borrarse la frontera entre arte y ciencia. El calamar Lonfin Costera visto a través de un microscopio de 8x.
Greg Gage, neurocientífico especializado en robótica, trabaja en los laboratorios de Biología
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